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Cómo ir de Alemania a Copenhague en coche



Dinamarca se compone de una península y cinco islas, y Copenhague se encuentra en una de ellas, Sjelland.
Nosotros fuimos en coche desde Alemania, un viaje que en teoría dura cinco horas, pero entre paradas para echar un pis, obras en la autopista y atascos por el comienzo de las vaciones de los germanos, tardamos ocho horas. Las autopistas alemanas no tienen límite de velocidad, pero tampoco hace falta porque están más concurridas que las espaniolas y, por tanto, no se puede ir muy deprisa.Viajamos con un maravilloso GPS con la voz de Javier Clemente, que más que un GPS parecía que tuviéramos acompañándonos un profesor de autoescuela, por las broncas que nos echaba el personaje. “Por la derecha, hombre, que pareces de fuera!”

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Llegamos al puerto de Puttgarden, cerca de Lübeck (Alemania). El GPS nos muestra que hay que tomar un ferry. No hay otra. Estas son las tarifas:
De Lunes a Jueves: Un coche con hasta 9 pasajeros cuesta 64€; un adulto sólo, 6€; Ninios de 4 a 11 anios, 4€; y los ninios menores de 3 anios no pagan. Un adulto con bicicleta paga 13€ y si lleva una moto, 41€.
De Viernes a Domingo: Un coche con hasta 9 pasajeros paga 75€; un adulto sólo 9€; una persona con bici, 15€ y si lleva moto 47€. También se puede subir con mascotas, pagando un pequenio plus.

El viaje dura sólo media hora y el barco es como un centro comercial. Tiene un dutty free en el que se puede comprar alcohol y tabaco mucho más barato que en Alemania o Dinamarca, porque aquí son productos libres de impuestos. Eso sí, hay que esperar 10 minutos, hasta que el barco se ha alejado lo suficiente de la costa.
Así se llegamos a la isla de Lolland, y seguimos conduciendo hasta llegar a la de Sjelland, en la que se encuentran las ciudades de Roskilde y Copenhague.
Otra cosa si vas en coche: es mejor llenar el depósito en Dinamarca que en Alemania porque es más barato (todo lo demás es más caro). Cuando al fin llegamos, Clemente nos dijo “Felicidades, ha llegado a su destino, pero ya era hora joer…”Cansados de que nos eche la bronca, nos pusimos en el GPS a Carlos “yoyas”.

 
Dentro de un lustro, habrán construido una carretera que una la isla de Lolland con Alemania, pero de momento la única manera de pasar de un lado al otro es tomando un ferry.

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