Qatar

Qué ver en Qatar: Un día en Doha

El museo de arte islámico de Doha. En la foto, la estela de luz de un avión de Qatar airways.

Doha es otro Dubai en potencia. La capital Qatarí, el país con la mayor renta per cápita el planeta y cuya economía crece a un ritmo del 20% al año, era hace medio siglo poco más que una aldea en el centro uno de los desiertos más inhóspitos de la tierra, el Rub Al Jali. Al igual que Dubai, hasta los años treinta fue un pueblo que vivía casi exclusivamente de la pesca y de la industria de la perla. Cuando Japón inventó la “perla cultivada” la economía de Qatar, al igual que la de sus vecinos se hundió. Hasta que diez años después se encontró petróleo y gas a cascoporro, claro. Aquí la historia cambia.

Hoy en día, la moderna Doha se está intentando reconvertir a marchas forzadas en un centro del turismo de lujo y de negocios, intentado atraer a oriente medio a las firmas más importantes del mundo. Decenas de obras de acero y cristal comienzan a poblar el downtown con gusto dispar (aunque debo reconocer que con más talento que su hortera vecina, Dubai). Aun así Doha puede ofrecer algo más que hoteles de lujo, restaurantes caros o centros comerciales atestados de personas deseosas de gastar.

La vestimenta tradicional árabe. De fondo, el downtown de la capital.

Doha definitivamente no es una de las ciudades más gratificantes ni excitantes del mundo, pero un día aquí puede ser interesante, sobre todo si haces escala de uno de los vuelos de Qatar airways y quieres ver un sitio nuevo. Se necesita un visado tramitable en el mismo aeropuerto para entrar en el país. Son 100 riyales (unos 20 euros) flamantemente pagables con tu tarjeta de crédito.  La primera parada, y obligatoria siempre que no sea jueves (porque estará cerrado si mal no recuerdo) es el museo de arte islámico. Puedes coger un taxi en el aeropuerto por unos 15-20 riyales que te acerque hasta aquí, luego el resto de la ciudad, como quien dice, está a tiro de piedra. También puedes alquilar un taxi para unas cuatro o cinco horas de visita por la ciudad. El precio rondará los ciento cincuenta o doscientos riyales, unos treinta o cuarenta euros, siempre negociables.

El interior del museo de arte islámico.  Una fantástica obra arquitectónica tanto por dentro como por fuera.

El museo es una obra de arte en sí mismo. Costó trescientos millones de dólares levantarlo y está diseñado por el arquitecto Ieoh Ming Pei, autor, por ejemplo, de la pirámide del Louvre. Contiene una de las mayores colecciones del mundo de arte islámico de dinastías musulmanas de todo el orbe. Vasijas y utensilios de origen turco, alfombras iraníes, astrolabios árabes, objetos cotidianos uzbekos y un largo etcétera. Incluso se puede ver una colección de doce capiteles de columnas de una sala de la Alhambra de Granada que desconozco cómo han llegado hasta aquí. La visita es una delicia y además gratuita. En el piso inferior hay un bar con una gigantesca cristalera a la bahía, desde donde se puede ver perfectamente el skyline de la capital qatarí.

Después de una al museo, se puede cruzar la avenida hacia el shouk Waqif. Este mercado árabe ha sido completamente renovado y el ambiente puede resultar algo falso si se compara con otros zocos, como por ejemplo los marroquíes. Es ordenado y está impoluto. No obstante, aquí se puede fumar algo de Sisha, comer o pasear entre las tiendecillas. Como la mayoría de mercados de este tipo, está todo organizado más o menos según la mercancía que se vende. Textiles, especias, frutos secos o joyería. Mi favorita: la de animales. Aunque me diera algo de pena ver tanto pájaro enjaulado, es bastante espectacular, colorida y fotogénica. Si tienes suerte, hay días en los que parece ser que tienen halcones a la venta.

Agapornis a la venta en el Shouk Waqif.

Una vez paseado por el Zoco, Puedes dirigirte al Corniche, el enorme paseo de cinco kilómetros que rodea la bahía de Doha hasta el Downtown. Si la temperatura es agradable (de octubre a abril) el paseo alrededor se disfruta y esta lleno de gente local, normalmente con la familia o haciendo deporte,  y expatriados en patines por la ancha avenida. En los meses más calurosos, por el contrario, puedes andar todo el paseo sin cruzarte con nadie. Las temperaturas de más de cuarenta grados, unidas a la humedad, lo hacen todo un desafío a la resistencia. La vista de los antiguos Dhows de pesca, reconvertidos en barcos de recreo para turistas, unidos al bestial skyline ofrecen una bonita estampa para dar un paseo.

Dhows. Los antiguos barcos de pesca. Muchos de ellos han sido reconvertidos en embarcaciones de recreo para turistas.

Si quieres más información acerca de otros lugares de Doha, Inés escribió otro artículo hace algún tiempo aquí. Ella cuenta otros sitios que visitar y otras cosas que hacer, así que si tienes bastante tiempo para hacerlo todo, no lo dudes. Si vas a pasar más de un día en Qatar, o si ya has estado en Doha más veces, puede interesarte hacer una excursión a las “dunas cantantes”, una zona de las pocas zonas deséricas del mundo donde se produce un curioso fenómeno provocado por la baja humedad unida al viento, o hacer algún tipo de “safari” en el desierto. Se puede encontrar más información al final de la página de wikitravel en inglés. La próxima vez que me acerque por allí, quizá la experiencia de una de estas visitas os la pueda contar en primera persona.

El “Skyline” de Doha desde el otro lado del Corniche tras anochecer

@gothart on twitter

 
Para más información, podéis ver nuestros vídeos de Qatar:

 

-Volando con Qatar Airways en clase Turista:

 

-Conducción extrema en el desierto de Qatar:

 

-Vídeo sobre qué ver en Doha:

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