Santo Tomé y Príncipe

10 razones para visitar Santo Tomé y Príncipe

Isla Príncipe

Mirador de Nova Estela, Isla Príncipe

¿Santo Tomé y Príncipe existe? Prueba a señalarlo en el mapa y si no eres un geek de la geografía lo más probable es que falles. Pero no te preocupes, es normal: de entre todos los países del mundo, éste se encuentra en el puesto número cinco de nacionalidades que el populacho no atina a indicar en el mapa. Además su pequeño tamaño no ayuda a situarlo: si no fuera por las Seychelles, Santo Tomé y Príncipe sería el país más pequeño de África.
Volvamos al mapa del mundo y pongamos la vista en el punto en que se cruzan la línea del Ecuador y el meridiano de Greenwich, de acuerdo, ese centro del mundo está en el mar pero si miramos un poco más al este nos encontramos al fin con estas bellas islas tropicales ancladas en el Golfo de Guinea.
Esta antigua colonia portuguesa se mantiene aún fuera de los itinerarios turísticos comunes pero tiene todos los ingredientes para convertirse en un gran destino tanto para los que buscan aventura como para aquellos que sólo quieran relajarse en sus playas.
 

 10 motivos para viajar a Santo Tomé y Príncipe

1. África para Dummies

Santo Tomé y Príncipe es un país de la África Negra con muy baja tasa de criminalidad, apenas hay riesgo de malaria, tiene una rica y sana gastronomía, posee tanto alojamientos de lujo como sencillos hostales, es  sencillo para moverse por él y tiene un idioma asequible (el portugués)… o como me atrevería a decir, se trata del “África para principiantes”, un buen lugar de partida para adentrarse en este gran continente.

 

1 isla de principe

Camino de tierra rojiza en Isla Príncipe

 

2. Visitar las roças o antiguas plantaciones de cacao

A principios del siglo XX Santo Tomé y Príncipe se convirtió bajo el dominio de los portugueses en el mayor productor mundial de cacao. Su independencia llegó en 1975 con la revolución de los esclavos y hoy en día las plantaciones de este fruto están habitadas por santotomenses. Las vías de tren para el transporte del café y el cacao, el antiguo hospital o las casas de los terratenientes portugueses siguen ahí aunque hoy haya crecido la vegetación sobre ellas, se haya desconchado la pintura, sus habitantes tiendan la ropa sobre antiguas locomotoras y suene kuduro a través de las ventanas que aún se sostienen. Las más impresionantes son la de Agostino Neto en la isla de Santo Tomé y la de Sundy en la Isla de Príncipe.

1 niños de principe

Varios niños juegan en las ruinas de la plantación Sundy

 

3. Comer enormes centollos y otros mariscos

Por su carácter insular, los alimentos más comunes en Santo Tomé y Príncipe son los pescados y los mariscos como el pulpo, los caracoles de mar o los centollos (santolas). A excepción de la capital, no hay electricidad durante todo el día por lo que los alimentos no se guardan en neveras. Se pesca lo que se va a consumir y eso garantiza que va a ser muy fresco. Por eso cuando se quiere comer en un restaurante, lo mejor es llamar o acudir a él unas horas antes para encargar el banquete. Por unos 6€ se puede degustar un impresionante centollo en la pequeña localidad de Neves, lugar en donde se pescan. Pero también han abierto un restaurante en la capital, el Plemuseum, en donde pueden degustarse santolas al mismo precio. El plano vegetal tampoco se queda corto: en Santo Tomé y Príncipe ocho de cada 10 árboles dan frutos comestibles, os recomiendo probar el socorrido fruto del pan asado o frito.

joao

Joao cocinando pescados y fruto del pan en Porto Alegre

 

4. Relajarte en una playa perfecta

Por el sur de la isla de Santo Tomé y en muchos puntos de la Isla de Príncipe encontrarás playas de postal. Agua transparente con algún que otro arrecife (no olvides tus gafas y tubo de bucear), arena blanca y cocoteros repletos de frutos por si te entra el hambre. Curiosamente a los habitantes de estas islas no les apasiona tirarse a la bartola en la playa, y dado que apenas hay turismo, podrás disfrutar de tu playa perfecta en solitario. Impresiona Banana beach –los principenses aseguran que aquí se rodó un anuncio de Bacardi, Praya Yalé o Praya Piscina, una playa con una formación rocosa que hace las veces de piscina como su propio nombre indica. Como el país es pequeño, cualquier motorista sabrá llevarte si a la playa no accede el transporte público.

Praia Banana

Praia Banana, se dice que aquí se rodó un anuncio de Bacardi, pero me faltan pruebas

 

5. Ir a misa

Ya lo sé, es probable que no hayas ido a misa desde la comunión de tu sobrina, pero en este caso te recomiendo la experiencia. Los pastores, lejos de dar sermones soporíferos hacen bailar y cantar al público y enfatizan su mensaje a base de gritos. Recuerdan a aquellos profesionales en auge en EEUU que viajan dando charlas sobre superación personal y demás. La mayoría de la gente es cristiana pero se dividen en decenas de ramas diferentes. En cada calle verás una iglesia cristina, pero de diferentes órdenes religiosas: apostólicos, evangélicos, baptistas… La más llamativa es la Iglesia Universal del Reino de Dios en la que dos veces por semana se realiza un impactante rito para extraer los malos espíritus de sus feligreses  –manifestações-. No apto para todos los públicos, aviso.

Iglesia católica de Santo Tomé

Iglesia católica de Santo Tomé

6. Estar en el centro del mundo en la Isla de Rolas

El nombre del país hace referencia a sus dos islas principales, la de mayor tamaño Santo Tomé y la rústica Príncipe. Pero lo cierto es que hay otra más, la Isla de Rolas. Perfecta para una excursión de una jornada o perderse por ella durante unos días.  Además de sus impresionantes playas desiertas, la isla alardea tímidamente de ser un lugar de paso de la línea del Ecuador a través de un colorido y destartalado monumento situado en lo alto de una colina. Como os he dicho, Rolas es el lugar más especial para fotografiarse con esta línea imaginaria puesto que también es el punto del Ecuador más cercano al meridiano de Greenwich: en difinitiva, Rolas es el centro del mundo.
No olvides estar atento durante la media hora que navegues hacia la isla, es muy fácil divisar ballenas en este tramo de mar. ¡Yo vi una saltando del agua!

Linea del Ecuador

Monumento a la Línea del Ecuador en Ilhéu das Rholas

 

7. Conocer a los santotomenses

Los santotomenses son divertidos, abiertos, amables, curiosos y confiados. Siempre están dispuestos a mantener una conversación sin prisa alguna y es que aquí las cosas funcionan a otra velocidad, concretamente al ritmo leve-leve como ellos denominan. Si eres mujer tu autoestima crecerá a diario por cada beso que te lancen los hombres, y te aseguro que serán numerosos. En España con la crisis de la construcción hemos olvidado el noble arte del piropo de andamio, un deporte en auge en Santo Tomé.

punta del sol

Una familia de Punta del Sol

 

8. Admirar el arte africano contemporáneo

La galería de arte Cacau, situada en el malecón de Santo Tomé reune a artistas y artesanos del país así como contiene una muestra de fotografías antiguas de la época colonial. El recinto contiene una zona de pequeñas tiendas de artistas, una exposición de fotografía y pintura y una atractiva cafetería con un escenario para los shows musicales de los jueves.
Ah, y además tiene wifi, un bien muy preciado por la zona.

Kwame sousa

El artista saotomeño Kwame Sousa y sus obras

 

9.  Maravillarse con la vegetación

Nada como una caminata para avistar aves por la selva con la extraña formación rocosa de Cao Grande de fondo. Pero en la rústica Isla de Príncipe la palabra “vegetación” adquiere un significado superlativo. A excepción de pequeñas poblaciones -se dice que la capital de la isla, Santo Antonio, es la ciudad más pequeña del mundo-, este pedazo de tierra se encuentra cubierto de selva. El verde que rodea los caminos a base de gigantescos árboles, que se a su vez están atrapados en infinitas enredaderas de las que cuelgan lianas… y todo esto aderezado con múltiples frutas tropicales y sonidos selváticos. Todo un espectáculo de naturaleza superpuesta que no debes perderte.

Cao grande santo tome y principe

Camino del sur de Santo Tomé con el monte Cao Grande de fondo

10. Aislarse de todo

Y tanto que puedes desconectar de todo en estas islas. No podrás recibir llamadas al teléfono móvil y conectarse a Internet aunque posible, es bastante complicado. Además, es bastante improbable que te encuentres con alguien conocido. Según los datos de la Organización Mundial del Turismo, Santo Tomé y Príncipe recibe sólo 8.000 turistas al año. Esto coloca al país africano en el octavo lugar a la cola de los países más visitados, por debajo de Afganistán o Corea del Norte.
Playa Banana

Playa Banana, esta vez desde arriba

Si quieres ver más fotos de Santo Tomé y Príncipe, haz click aquí. ¡Gracias!

 

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