Rumanía

Qué ver en Rumanía en una semana/ diez días

ganesh en rumania

 

Ruta para ver Rumanía en una semana o 10 días, según las prisas que tengas.

Rumanía sigue estando afuera de los itinerarios turísticos, es la gran desconocida de la Unión Europea,  lo cual es en mi opinión una de las principales ventajas: nos encontramos aún en un país que no ha sido muy modificado por el turismo más allá de su castillo de Drácula pero con unas infraestructuras que han mejorado mucho en los últimos tiempos. Los precios siguen siendo realmente bajos en cuanto al transporte, la comida o al alojamiento y el país ofrece muchas cosas que ver y hacer como atravesar los montes Cárpatos, conocer su variedad de paisajes y culturas, castillos, monasterios y pueblos medievales así como disfrutar de la animada vida nocturna y su gastronomía. Por eso yo os traigo aquí una ruta básica para un primer viaje a Rumanía: se trata de un país bastante extenso que merece ser visitada varias veces.

Me centro, sobre todo, en la zona de Transilvania pero si tenéis más de diez días siempre se puede combinar con otros lugares como el delta del Danubio, Maramures, Moldavia (no confundir con el país) o quedarse de relax en alguno de sus balnearios. Si solo tienes una semana, también es factible hacer este itinerario quitando algo de tiempo a algunos lugares y no dejándose llevar por la fiesta para poder madrugar, que una empieza por una jarra de Ursus  a 1€ y luego ya no se sabe qué ha pasado. En cuanto al transporte, lo ideal sería alquilar un coche e ir a tu aire –verás que no es raro adelantar a un carro de caballos por la carretera-. Pero si se quiere también se puede recorrer en tren, que es una experiencia bastante auténtica aunque algo lenta. Aquí podéis ver la web de ferrocarriles rumanos. 

campo de trigo

Paisaje típico desde la carretera

 

Día 1. Volar a Bucarest

La compañía de bajo coste Wizz Air tiene vuelos muy asequibles a la capital rumana desde Zaragoza, Barcelona, Alicante, Málaga, Madrid y Palma de Mallorca. Para ir a la ciudad desde el aeropuerto lo más barato es la línea 783 de autobús (3,5 RON) y tarda 40 minutos.
Propongo o bien hacer una ruta circular y volver a Bucarest, o bien terminar el viaje en Cluj Napoca, ciudad de donde también hay vuelos con Wizz Air a las ciudades españolas mencionadas.
Si hemos llegado a una hora decente, nos vamos a estirar las piernas dando un paseo por Bucarest o, por qué no, ir a descubrir la divertida noche de la capital.

 

aterrizando en Rumanía

Aterrizando en Rumanía

 

Día 2. Bucarest

Esta ciudad concebida arquitectónica como una inspiración de París tiene muchos atractivos que pueden verse en dos días como por ejemplo el gigantesco parlamento que es el segundo edificio más grande del mundo tras el Pentágono. A modo personal os cuento que estuve en un congreso en una de las múltiples salas de esta mole y la gente no paraba de fumar en su interior con tal de no perderse buscando la salida. Tampoco hay que perderse el bonito centro histórico, la Plaza de la Revolución, la Plaza de la Universidad, el Museo de Arte Nacional contemporáneo, el parque Herastrau, el museo y el cementerio judío, la plaza y Boluvevard Unirii (la de los carteles de anuncios de Coca Cola en edificios comunistas). Tenéis más información en el blog de Xixerone, que es un enamorado de Bucarest.

 

bucarest

 

Leer: Bucarest, la capital de Rumanía

 

Día 3. Sinaia, Bran (castillo de Drácula) y Brasov

En coche o en tren se puede llegar a Sinaia en donde la visita estrella es el palacio de Peles, la primera residencia real que disfrutaba el rey Carol I durante sus veranos. También se trata del primer castillo con instalación eléctrica de Europa y está construido en un estilo neorenacentista sajón. Su decoración es de lo más recargolado y en mi opinión merece más la pena verlo por fuera.  De aquí nos dirigimos a Bran para visitar el punto más turístico de Rumania: el castillo de Bran, más conocido como el castillo de Drácula. Su especial ubicación sobre un peñasco rocoso y su patio lleno de geranios hacen del castillo un lugar encantador, quizá el aire tétrico no se lo da tanto su relación con el cruel emperador sino su colección de instrumentos de tortura medievales. Los sajones construyeron el castillo en 1382 para defenderse de los turcos y puede que Vlad Tepes se refugiara unos días por aquí, aunque nada de esto está  muy claro. De todos modos merece la pena visitarlo aunque sea para ver el guirigay montado en torno a la figura de Vlad el Empalador.

Una anécdota que me contaron en Bran: Hace tiempo comenzaron a llegar algunos mochileros americanos. Cuando veían el palacio y debido a su aspecto, preguntaban a los campesinos si aquel era el castillo de Drácula. Éstos contestaban que no tenían la menor idea y seguían trabajando el campo ajenos al atractivo de la construcción. Pero cuando vieron que llegaban más y más turistas su respuesta cambió: “¡Claaaaro, es el castillo del mismo Drácula!, ¡venid a verlo!”. Y de ahí a la aparición del extenso recinto de souvenirs en torno al vampiro sólo era cuestión de tiempo. Terminamos el día en la preciosa ciudad de Brasov que nos recibe con el típico cartel de la ciudad a modo de Hollywood.

 

palacio peles

Palacio de Peles en Sinaia

castillo de bran

Castillo de Bran

Leer: Viajando por Transilvania: Brasov, Castillo de Bran y Palacio de Sinaia

 

Día 4. Brasov

Brasov es una de las ciudades más bellas de Rumanía, resulta muy agradable pasear por su centro histórico o descansar en alguna de sus terrazas. La plaza del mercado está rodeada de casas renacentistas, barrocas  y de estilo neoclásico, y en ella se encuentra la Iglesia Negra, el símbolo de la ciudad. Recibió su apelativo tras sufrir un incendio, es el mayor edificio religioso de estilo gótico en Transilvania y en su interior está uno de los órganos más grandes de Europa con 4.000 tubos, habrá que ver cómo suena eso. De las fortificaciones medievales de Brasov  perduran algunos fragmentos y varias torres que llevan el nombre de los gremios que contribuyeron en su conservación: carniceros, curtidores, herreros… y ahora han sido transformadas en museos, tiendas y restaurantes.

 

 

Día 5. Prejmer y Siguisoara

De camino a la ciudad de Siguisoara paramos en la aldea fortificada de Prejmer, un lugar alucinante que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Al carecer de los recursos de la nobleza y de los ricos mercaderes europeos que podían fortificar ciudades enteras, los sajones de Transilvania decidieron crear fortalezas alrededor de sus iglesias que incluían almacenes para poder aguantar asedios de larga duración. Hoy en día puedes sumergirte por el laberinto de escaleras y entrar en los diferentes cubículos.

 

Iglesia fortificada de Prejmer

Iglesia fortificada de Prejmer

aula prejmer

Aula en el interior de Prejmer

sighisoara panorama

Panorámica de Sighisoara

 

Leer: Sighisoara, Rumanía

 

Día 6. Sighisoara

Aunque puede que el día anterior hayamos visto Sighisoara de cabo a rabo (no es muy grande), merece la pena pasar un día tranquilamente en una ciudad tan bonita que parece de mentira: su centro histórico apenas ha cambiado en cinco siglos manteniendo sus calles estrechas y adoquinadas. Es la ciudadela mejor conservada de Europa y la que vio nacer a Vlad Tepes. Además, si subimos al museo junto a la casa de Vlad podremos tener una panorámica de la ciudad y sus tejados de colores.

 

Un rincón de Sighisoara

Un rincón de Sighisoara

 

Día 7. Turda y Alba Iulia

La parada de la salina de Turda es la visita friki del viaje, más que el castillo de Drácula que ya es decir. Se trata de un parque de recreo situado a 80 metros bajo tierra con todo tipo de comodidades: tiene bolera, ping pong, auditorio, una noria, un lago con barquitas y otros entretenimientos para que el tiempo que una persona tenga que pasar aquí por prescripción médica se haga más ameno: el ambiente del interior de una salina es muy beneficioso para el tratamiento de enfermedades respiratorias. 
De ahí nos trasladamos a la ciudad con nombre de mujeres Alba Iulia pero tampoco me quedaría a hacer noche aquí, no tiene mucho más que ver aparte de la enorme y bien conservada ciudadela y la iglesia ortodoxa.

 

salinas turda

El muelle subterráneo con sus barquitas

Fortaleza de Alba Iulia

Fortaleza de Alba Iulia

Leer: La Salina de Turda: un parque de atracciones a 80 metros bajo tierra

 

Día 8. Sibiu y Astra Museum

En Sibiu parece que las ventanas de los tejados te están observando igual que nosotros no podemos dejar de quitar el ojo a los edificios de una de las ciudades medievales más bonitas de Transilvania. Las fortificaciones medievales, los palacios barrocos, los músicos callejeros y sus características ventanas le dan a Sibiu un encanto especial: podemos presenciar ocho siglos de historia urbana en un centro histórico en torno a tres plazas principales que han recuperado su esplendor inicial. Por otra parte, Sibiu fue la Capital Europea de la Cultura en 2007 y deben de ser muy emprendedores en Sibiu, pues el primer hospital de Rumanía, la primera biblioteca, la primera escuela y la primera farmacia se abrieron aquí.
El museo Astra de la Civilización Popular Tradicional a cinco kilómetros del centro es un enorme museo al aire libre que presenta 120 viviendas tradicionales, molinos e iglesias traídos de todo el país y distribuidos entre dos lagos. Hay restaurante y la gente viene a “echar la tarde”.

 

1 casas con ojos

Casas con ojos de Sibiu

Un niño observa a los músicos callejeros en Sibiu

Un niño observa a los músicos callejeros en Sibiu

Un lago del Astra Museum

Un lago del Astra Museum

 

Día 9. Cluj Napoca

Cluj Napoca es una ciudad estudiantil que al haber pertenecido al Imperio austrohúngaro, también se escucha hablar húngaro y alemán. Como suele pasar en las cuidadas habitadas por universitarios, está llena de cafés bohemios,  bares y discotecas.  Ya sé que sueno muy a madre, pero tened en cuenta la hora de salida de vuestro avión al día siguiente. Yo aviso.
Pero no todo es desmadre, Cluj Napoca también es la capital cultureta de Rumanía como demuestran el Festival Internacional de Cine de Transilvania (finales de mayo) o el Festival de Jazz de Transilvania.

 

jardin botanico cluj napoca

Jardín botánico de Cluj Napoca

 

Día 10. De vuelta a casa

Volvemos a casa tras unas vacaciones Low cost que no dejan indiferente a nadie. ¿Te animas a visitar Rumanía?

 señoras folklóricas

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