Perú

5 Lugares que no te puedes perder en el desierto de Perú

Huacachina

Aquí, en Huacachina

El desierto de Perú

El desierto de Perú es mucho más que dunas de arena y yermos paisajes hasta el horizonte: esconde uno de los mayores misterios del planeta como las líneas de Nazca; hermosos oasis,  diversa fauna como focas, pelícanos o pingüinos y algunos lugares muy inquietantes. Además, arqueólogos y exploradores nunca terminan de realizar nuevos hallazgos. Llenad la cantimplora, coged el protector solar y vámonos de viaje por lo más árido de Perú:

Ganesh en Huacachina

Ganesh en Huacachina

 

 Islas Ballestas

Desde el pueblo de Paracas, se puede acceder a las Islas Ballestas en una excursión en ferry por unos 10€. Súmale la cantidad de animales que alberga este pedazo de tierra y entenderás por qué se han ganado el sobrenombre de “Las Galápagos de los pobres”. Multitud de animales, desde grandes leones marinos hasta el sorprendente sol de mar, pasando por los pingüinos Humboldt pueden verse en las Ballestas. Por si fuera poco, al comienzo de la excursión se observa un geoglifo apodado como El Candelabro por su forma. Esta enorme figura grabada en las colinas mide más de 150m de altura y 50m de ancho. Como suele ocurrir, no se conoce quién la hizo, ni cuándo ni para qué, lo que da  pie a muchas teorías.

Pingüinos tirándose al agua con escasa determinación

Pingüinos tirándose al agua con escasa determinación

Leones y pingüinos en las Islas Ballestas

Leones y pingüinos en las Islas Ballestas

Misterioso petroglifo en forma de candelabro

Misterioso petroglifo en forma de candelabro

 

El cementerio de Chauchilla

A sólo 30 kilómetros de Nazca se ubica el cementerio de Chauchilla con sus inquietantes tumbas a cielo abierto. Se ha conservado a través de los siglos a pesar de su gran antigüedad, Chauchilla se remonta a épocas preincaicas. El hecho de que aún hoy en día podamos ver cadáveres momificados con sus ropajes y diversos utensilios como vasijas se debe a las condiciones climáticas de esta región tan seca. Algunas de ellas aún presentan algo de cabello y de piel. Además del clima, también han contribuido a su conservación los ritos funerarios pero. Se vestían los cuerpos con  algodón bordado pintado con resina, lo que posiblemente haya mantenido alejados a los insectos y las bacterias que pudieran descomponer los cadáveres además de someterles a un proceso de momificación. Su origen, como otros misterios del desierto peruano, es un tema de discusión entre estudiosos. Quizá su procedencia sea de la cultura Huari, o puede que de la cultura Nazca; en todo caso, el resultado es espectacular.

Momias y restos arqueológicos en el cementerio de Chauchilla

Momias y restos arqueológicos en el cementerio de Chauchilla

Momias y restos arqueológicos en el cementerio de Chauchilla

Momias y restos arqueológicos en el cementerio de Chauchilla

 

Las líneas de Nazca


Las misteriosas líneas de Nazca son una de las joyas de Perú, con perdón de Machu Picchu. En un terreno desolado, sin una pizca de aire ni vegetación se encuentra uno de los hallazgos arqueológicos más impresionantes y enigmáticos del mundo. A lo largo de 500 kilómetros cuadrados  más de 800 líneas rectas, 300 geoglifos (formas geométricas de enormes dimensiones) que únicamente pueden contemplarse desde el cielo adornan la llanura. Se desconoce su finalidad con que los  antiguos artistas elaboraron con precisión estos dibujos que han perdurado en el tiempo y hoy en día los turistas pueden observarlas a vista de pájaro desde una avioneta. Los diseños más espectaculares presentan formas de animales como un lagarto de 180 metros de largo, un mono con cola en espiral, un cóndor de 300 metros de envergadura, un colibrí o una persona con cabeza de búho apodada “El astronauta”. Quién las construyó y por qué siguen siendo preguntas sin resolver. Lo que llama la atención es que estas representaciones están hechas únicamente para verse desde las alturas, ¿a quiénes se dirigían?

Un perro en las líneas de Nazca

Un perro en las líneas de Nazca

¿Un astronauta?

¿Un astronauta?

 

Oasis de Huacachina


El oasis de Huacachina es la típica imagen que te recreas en la mente cuando piensas en este tipo de accidentes geográficos, un lugar tan bonito e idílico que esta laguna en medio del desierto de Perú rodeada de palmeras se incorporó como tema del reverso del billete de 50 Soles. Pero además, aquí se pueden practicar curiosos deportes como elsandboard” –surf en las dunas- y los pocos lugareños te hablarán de la misteriosa leyenda de la malvada sirena durante tu estancia: una sirena, al estilo Piratas del Caribe, atrapa cada año en el fondo de la laguna a una persona siempre que no sea nativa de Ica o Huacachina.
La excursión a las dunas para hacer sandboard puede contratarse en cualquier hostal o agencia del pueblo. Inicialmente te llevan en “areneros”, los buggies del desierto, a toda velocidad por encima de las dunas como si fuera una montaña rusa. Desde lo alto de las dunas, los más hábiles conseguían bajar de pie sobres las tablas y otros simplemente se deslizan tumbados en ellas boca abajo, alcanzando gran velocidad hasta el pie del montículo.
En definitiva, Huacachina es un buen sitio para parar a descansar durante un viaje por Perú.

 

El oasis de Huacachina, un buen lugar para descansar

El oasis de Huacachina, un buen lugar para descansar

Calle del poblado en torno al oasis

 

Reserva Nacional de Paracas


La desértica reserva Nacional de Paracas es tan amplia que ocupa gran parte de la península de Paracas y contratar los servicios de un conductor que te de una vuelta por la zona resulta bastante económico. Nada más acceder ya sorprende encontrarse pelícanos en semejante paraje árido. Dentro de la reserva recomiendo visitar los siguientes lugares: en la playa La Mina la corriente de Humboldt hace que el agua esté bastante fría (la corriente que da nombre a la única especie de pingüinos de Perú). Junto a esta playa hay un mirador sobre un acantilado con unas vistas minimalistas hacia la reserva: agua, arena y un cielo despejado a la redonda. Sólo algunas aves como el chorlo ártico o el peculiar zarcillo dan movimiento al panorama. La Playa Roja, ubicada entre Playa Lagunillas y Punta Santa María, es la más hermosa debido a la coloración rojiza que presenta su orilla, contrastando con los colores amarillos y ocres de los propios acantilados.
Tampoco dudes en subir a alguna duna aunque cueste un poco porque los pies se hunden en la arena. Una vez arriba normalmente puedes mirar hacia el horizonte en 360º sin encontrar en tu campo visual ni un alma ni ningún edificio, ni ningún tipo de señal humana.

 

Pelícanos en el desierto, por si no habíais tenido suficiente con los pingüinos

Pelícanos en el desierto, por si no habíais tenido suficiente con los pingüinos

Yumaque, una de las playas de la reserva natural

Yumaque, una de las playas de la reserva natural

Fuentes: 1, 2
Artículo original publicado en Cadena SER Viajes 

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