Marruecos

Qué ver en Marruecos

ganesh en marruecos

 

Marruecos es la gran puerta a la aventura. La iniciación perfecta al exotismo del Magreb. Un viaje de mil años en el tiempo a solo catorce kilómetros de distancia en el espacio. Es seguro, está cerca, es diferente, sus precios son más bajos que en la península y las temperaturas más altas. Esta sería una ruta para conocer lo imprescindible del país vecino: Tánger, Chauen, Fez, Meknés, Marrakech, Essaouira, Casablanca y Rabat.
Pero como veréis me he dejado la zona del desierto… para otro viaje más.

 Qué ver en Marruecos

TÁNGER

Tánger es la entrada a África, una ciudad con una fuerte mezcla de culturas marroquí y española: llama la atención la cantidad de negocios con nombres de ciudades españolas y que casi todos los habitantes de Tánger hablen castellano. Así que como toma de contacto no puede haber una ciudad mejor. Pero cuidado, no te vuelvas loco con las compras que aún estamos en el comienzo del viaje y tendrás que cargar con ellas. En la Medina (ciudad antigua) hay tiendas de todo tipo: de bisutería, cuero, tapices, alfombras, etc. Ten claro que te van a pedir un precio muy superior al real.
¡El regateo es todo un arte!
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NIños en Tanger

 

CHAUEN

Chauen no tiene nada que ver con Tánger, excepto que aún te puedes manejar hablando español. Aunque sea bastante turístico, Chauen mantiene su autenticidad de pueblo de montaña con sus lavanderas en el río, sus burros, sus campesinos con gorros de paja, sus niños correteando –generalmente vistiendo camisetas del Barça- sus magníficas teterías y sus tiendas de artesanía. Todas las casas de Chauen están pintadas de azul y resulta realmente agradable perderse entre sus callejuelas dejando de lado el mapa: todas llevan a la plaza Uta el-Hamman, el lugar perfecto para sentarse y comer tajín de pollo con zumo de naranja.
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chauen

 

FEZ

La caótica Fez es la máquina del tiempo para aparecer en plena Edad Media. Su casco antiguo, Fez el Bali, es uno de los mejores conservados del mundo islámico. Carga bien la batería de la cámara para pasear por la maraña de callejones del barrio Karaouin y déjate sorprender por la gran densidad de monumentos de la Medina de Fez como madrazas, palacios, mezquitas y fuentes. Además, te encontrarás con oficios que ya casi no se ven en Europa como cinceladores, curtidores o costureros; y tiendas y bazares de lo más curioso. Relájate al atardecer en los cafetines de la puerta Bab Bou Jeloud, tomando un delicioso té con menta y piñones.
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burros fez

 

MEKNÉS

“La Versalles de Marruecos” como la llaman algunos, es probablemente la ciudad más infravalorada del país: apenas te cruzas con turistas y eso que no tiene nada que envidiar al resto de las Ciudades Imperiales. Una ciudad amurallada con un zoco tradicional en el que no se practica tanto el acoso y el engaño al turista como en Fez. Sus acogedores habitantes te darán indicaciones para visitar los principales monumentos: la Madraza Bou Inaia, una maravilla de la arquitectura árabe; la Mezquita y el Mausoleo del Sanguinario Ismail; las caballerizas subterráneas; los infinitos pasillos de los antiguos graneros; o Bab-el-Mansour entre otros, una de las impresionantes puertas de entrada a la muralla. La plaza principal cobra vida al atardecer y se llena de sopladores de fuego, músicos, teatros callejeros, magos y puestos de sustancias y brebajes para realizar hechizos.
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meknes

 

MARRAKECH

Marrakech es la ciudad más moderna de Marruecos y la más turística, por lo que está perdiendo su sabor del pasado: de todas formas sigue siendo una visita obligada. Al menos se necesitan dos días para conocer la ciudad: su bullicioso zoco, la Torre de la Kutubía, el palmeral, etc. Aunque el lugar más visitado y famoso es la Plaza Jemaa el Fna; un teatro humano en el que cada noche pueden verse contadores de cuentos, encantadores de serpientes, músicas y actores. Pero ¡ojo! Todos tratarán de sacarte el dinero.
Para cenar, no dejéis de visitar los puestos de comida que se instalan también cada noche en la gran Plaza de Djemaa el Fna, declara por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

medina

 

ESSAOUIRA

Gracias al sharqi, el fuerte viento procedente del Sahara que sopla una media de 350 días al año, Essaouira es un paraíso para los amantes del surf y kitesurf. Hay muchas escuelas y tiendas donde alquilar material. Muchos artistas y artesanos se han retirado a vivir ahí. Aunque ya se han internacionalizado, en sus orígenes eran autodidactas y sin formación, que mezclaban la pintura contemporánea con estilos Naïf e inspirados en la cultura gnawa (procedente del Sahel). Jimmy Hendrix, Bob Marley o María Calas estuvieron allí.
En junio se celebra el Festival Gnawa de Músicas del Mundo que reúne a miles de espectadores.
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essaouira

 

CASABLANCA

Casi todos los viajeros descartan la ciudad de Casablanca porque “lo único que tiene para ver es una mezquita”. Pero ¡qué mezquita! Se trata de La gigantesca Gran Mezquita Hassan II, la tercera en tamaño de todo el mundo islámico. El rey Hassan II quiso construir una mezquita ganando terreno al mar. Los 200 metros de altura del minarete, la hacen la más alta del país. Hasta 25.000 creyentes pueden orar en el interior y en el patio caben 80.000 personas más. Más de 2.500 de los mejores artesanos de Marruecos trabajaron día y noche en su decoración. Y aunque muchos estaban en contra de este gran gasto, lo cierto es que ha hecho que Casablanca comience a recibir un turismo que antes no existía (se terminó de construir en 1993). Por otra parte, “Casa”, como le llaman cariñosamente los marroquíes; tiene zocos menos ruidosos y se encuentran precios mejores.

casablanca

 

RABAT

Rabat es la capital y la segunda ciudad más grande del país. Con sus avenidas arboladas llenas de puestos de zumos de frutas (¡probad el de aguacate!), sus parques públicos y los tranquilos barrios residenciales, la ciudad se respira un ambiente de calma y elegancia. Si tuviera que escoger una ciudad de Marruecos para vivir, sería esta. No dejéis de visitar el inmenso cementerio que mira hacia el Océano Atlántico; la Kasbah de los Oudayas, un encantador pueblo amurallado dentro de la ciudad; la Torre de Hasan que debía ser tan alta como el Minarete de Koutoubia en Marrakech pero que nunca se terminó de construir o el mausoleo custodiado las 24 horas; el animado y gigantesco zoco y el impresionante yacimiento arqueológico de Chellah. Realmente hay muchas cosas con las que entretenerse en Rabat, por lo que al menos dos días hay que pararse a contemplar esta ciudad.
Para ver más fotos de Casablanca y Rabat, haz click aquí.

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