Creo que toda persona a la que le gusta viajar siempre tiene dentro de su cabeza puntos de la geografía, de la cultura o de la historia global, que le provocan ensoñaciones especiales. Sitios en los que no has puesto aún tus pies, pero que te despiertan una curiosidad insaciable. Ese tipo de voracidad que te quema y que no se calla viendo fotos en Internet, libros, o artículos escritos por otras personas. Ese tipo de deseo que te susurra en tu cabecita “ahí debes ir” cuando oyes hablar sobre ello. El Cabo Norte. Davvenjárga, en la lengua original Sami. El punto más septentrional de la Europa continental. El enclave donde puedes disfrutar del sol de medianoche, donde, en época estival, el astro rey nunca se pone. Nordkapp era para mí, uno de esos sitios.
