Polonia

OPEN’ER FESTIVAL, GDYNIA, Polonia

 

Participantes: María José, amiga de Zaragoza, y yo. Queríamos ir a un festival con buenos grupos, que costara poco la entrada y que no fuera en España. Al final nos decantamos por el Heineken Open’er Festival de Gdynia. Groso modo, es la versión del FIB de Benicassim, pero en la costa báltica de Polonia. Gdynia, junto con Gdansk y Sopot, forma una triciudad o Trojmiasto. Acordamos encontrarnos en Bremen para coger un vuelo a Gdansk con Ryanair. Para eso MJ vino en avión desde Gerona y yo con Mitfahrgelegenheit desde Münster. Para quien no lo sepa, Mitfahrgelegenheit es una página de autostop concertado. Busqué usuarios que hicieran el trayecto Münster-Bremen el día 30 de julio y quedé con un chico en la estación. En Alemania -a diferencia de Zaragoza- las estaciones de tren se encuentran en el centro de las ciudades y es por ello, un buen punto de encuentro.
Tuve un viaje agradable con tres melenudos y una chica de mi edad por 10€ -se pagan 5€ cada 100km-. Llegué unas horas antes que mi amiga, así que me di una vuelta por la ciudad. Recomiendo ir a Información en la Hauptbahnhof -estación principal- en donde se puede conseguir un mapa con los monumentos y edificios dignos de ver.

Cuando me cansé, me metí en una enorme librería de varios pisos que se llama BücherLibros, como la peluquería Pelos– y estuve mirando, cómo no, libros de geografía y viajes. Es una ciudad pequeña, bastan unas pocas horas para verla superficialmente.

 

 

 

Esa noche nos alojó el couchsurfer Wanja, de 22 años. Hablaba muy bien español, pues había estado siete meses viajando por Sudamérica, incluso sabia imitar los diferentes acentos. Nos llevó a una discoteca en donde se convirtió en el rey de la pista. Un alemán que baila mucho y bien, nos cayó de maravilla. Seguiremos en contacto.
Al día siguiente tomamos el vuelo a Gdansk, de ahí un tren a Gdynia en donde quedamos con la couchsurfer Annia en la estación.
Normalmente la gente suele permitir dormir a sus huéspedes en un sofá o en un dormitorio; pero en este caso, la moza nos dejó un piso. Sí, un piso, no sé cómo agradecérselo. A cambio, tengo un dormitorio con ordenador e Interné y bici para ella.
La mayoría de los edificios en Gdynia son bloques de pisos estilo URSS, arquitectura con influencia Stalinista. Pero los pintan de colores para darles un poco de alegría; nuestra casa era la amarilla.

 

Le traje jamón serrano del güeno, pero resultó que era vegetariana. Bueno, espero que a su hermano le guste el jamón. Nos contó que ahora tienen ese piso vacío y nos llevó a su casa (casaza) a conocer a sus padres -y a su gatito-. Nos explicaron paciéntemente qué buses teníamos que coger para ir al festival y para ir al puerto. Lugar en donde se celebraba otro festival, pero sobre barcos.

 

Video de cabalgata del festi:

Pero vamos el festival que nos interesa, al Opener.

1º Dia: Poca gente, se estaba a gusto. Descubrimos las siguientes cosas: Hay que cambiar el dinero ya no sólo de Euros a Zlotys, sino también a Bonys -o Nazdrovios como le llamamos nosotras- que es el dinero que se usa en el festival. 1Nazdorvio= 3Zlotys. Una cerveza de medio litro= 2 Nazdrovios= 6Zlotys= 1,3€. Sí, a veces nos hacíamos un lío…

El suelo es de hierba, cosa que me parece muy bien. El festival parece un desfile de moda, incluso hay desfiles propiamente dichos. La mayoría son modernos con gafas grandes –como las gafas ochenteras que tiene mi madre en la guantera-, y yo que venía con mis peores galas para poder rebozarme por los suelos como Dios manda, me sentí un poco pordiosera. Otra cosa, la única bebida alcohólica que venden es cerveza Heineken, nada más. Ah, y la nochce dura poco, de 11 a 4 de la madrugada. me refiero a que son las únicas horas sin sol, pero puedes alargar la noche lo que quieras.
Vimos a Artic Monkeys que estuvieron bastante sosos. ¿Cómo se puede dar un concierto sin ni siquiera sonreír ni una sola vez? Debo decir que hubo problemas técnicos y puede ser que se hubieran enfadado un poquito. También vimos a Peter John and Bjorn y a Basement Jaxx.

Anécdota surrealista del día: cuando los conciertos terminaron, acudimos a la carpa de música electrónica. Ahí conocimos a un diplomático americano que se esta recorriendo los conciertos europeos.

Cuando le dijimos que éramos de Zaragoza, nos enseñó sus billetes de AVE a Zaragoza y su entrada zona VIP al concierto de Madonna, nos dijo que nos invitaba. Yo porque no puedo, que si no… Los siguientes días quedaríamos con él y me han dado ganas de estudiar para diplomática, ¡con lo que viajan! Pero, para eso hay que estudiar largo y tendido.
También nos mostró su pasaporte de diplomático, ese que te deja entrar al avión sin que nadie te registre la maleta; y que hace que nadie te pueda detener en otros países…
También le hizo saber a MJ que tiene un clon, una artista canadiense llamada Peaches. Sí que se da un aire, sí. Incluso se peinan igual. La de la izquierda es Peaches y la de la derecha, MJ.

 

2º Dia: Como lo de sólo poder beber cerveza nos parece injusto a la par de aburrido, introducimos una botella de güisqui. A la entrada te cachean y te miran la mochila. Aún así es sencillo colarla dentro del recinto. Envuelve la botella con una cazadora y métela en la mochila. Cuando la abran, saca la cazadora para que vean lo que tienes dentro de la mochila y a la vez estarás sacando la botella, previamente habrás introducido un botellín de agua para que se entretengan confiscándotelo. No es que me las esté dando de macarra o rebelde, simplemente no me parece bien que solo vendan cerveza.
Vimos a una Gossip muy fuerte, se paseó por el publico y cantó con más fuerza que nunca, con unos alaridos que ponían los pelos de punta. Moby estuvo sencillamente impresionante, con nuevas voces, violines. Excelente. Tampoco nos perdimos a The Kooks y Duffy.

 

Anécdota surrealista del día: No había visto ni un solo español en estos días, y justo me encuentro a uno que conozco. Alfonso, compañero en la ruta quetzal 2003 que pasaba por Republica Dominicana, Puerto Rico y buena parte de España. Un viajero empedernido ¡El mundo es un pañuelo!
¿Casualidad? Pues claro.
Los días siguientes también quedaríamos con él y sus amigos Miguel y Alberto; todos erasmuses en Berlín -envidia les tengo-. Fotos del reencuentro:

 

3º Dia: Vaya, el buen tiempo no es para siempre. Lluvia, lluvia, Madness y Faith no More -que llevan mas de diez años sin dar un concierto- pasados por agua. En fin. Volvimos a encontrarnos a un español, esta vez un cordobés bien guapo. Los españoles aquí podemos contarnos con los dedos de las manos. Esto de ir a un festival a Polonia no se le ha ocurrido a mucha gente, en cambio, media Inglaterra y Polonia se pone las botas aquí. A nosotras, a parte del cartel, nos trajo el precio: 65€ por los cuatro días. Tengamos en cuenta que entre las dos ganamos por debajo del sueldo mínimo, pero las ganas de viajar no nos la quita nadie.
Además por esta zona las cosas son muy baratas. Por ejemplo, el primer día hicimos una compra de auténticas bulímicas para todos los días por 40 euros (y nos sobró comida). A la vuelta, en Alemania, me he gastado lo mismo por nada; unos tomates, leche y poco más…

Último día: Quedamos con el hermano de Annia, Pyotr, un chico muy majo que estudia Ingeniería. Nos contó que Gdynia es una ciudad muy joven –tiene 70 años- y algunas otras curiosidades. Le devolvimos las llaves del piso, que quedó sano y salvo, somos buenas chicas.
Concentración de conciertazos. Lilly Allen, que estuvo bastante bien. Esta moza está en todos los festivales de Europa, tiene que estar agotada. Kings of Leon, un poco sosetes pero decentes. Placebo, el concierto al que más ganas le tenía. Brian Molko apareció con un una melena recogida en una coleta, parecía un bailaor, pero dieron un conciertazo. Por último, la noche terminó con Prodigy, que la liaron bastante, como siempre.

Con tanto grupo este día fue el que más me hizo gritar, saltar y bailar. Y eso que esa noche no iba a poder dormir por tener que coger un vuelo de vuelta Gdansk-Bremen.

Anécdota surrealista del día: Fuimos a las 8 de la mañana porque MJ tenía su vuelo a Alicante a las 9. El mío salía a las 14 pero mi propósito de dormir toda la mañana en algún rincón, se vio truncado por un capullo que dio un aviso de bomba al aeropuerto. Los policías empezaron a gritar en perfecto polaco y todo el mundo salió del aeropuerto. Los futuros pasajeros estuvimos dos horas esperando bajo la lluvia, sin ningún techo ni nada que nos protegiera.

A esto súmale el cansancio de cuatro días de festival y no haber dormido tras Placebo y Prodigy. Una chica tuvo el detalle de explicarme lo que pasaba en inglés, porque lo que son los policías, uno casi me da una patada en el culo.

Cuando entré, me sacaron todas las cosas de la mochila, lo cual fue una desgracia pues había estado jugando al Tetris con mis cosas para que cupieran dentro. ¿Acaso tengo cara de llevar bombas en la mochila?, bueno ese día puede que sí.
No fue mala elección el festival en Polonia. Quizás el año que viene vayamos a Ziget en Hungría o al Exit de Serbia.

Si queréis mirar fotos del festival, acudid a la página, tienen más calidad que las mías.

 

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