Ucrania

SUDAK, Ucrania

Dejamos Feodosia, y seguimos hacia el oeste por la costa de la Península de Crimea. Siguiente parada: Sudak.
Esta vez sí que reservamos habitación y lo hicimos a través de Hostelworld. Escogimos el UYTA Summer Youth Hotel Edem .

Conseguimos llegar al hostal sin perdernos, aunque hubo gente que intentó confundirnos. Me explico. En la estación de buses quisimos tomar un bus que nos dejara cerca del hostal. Un taxista se vino a la parada y nos empezó a decir que si el bus no existía, que si no había ninguno que dejara en tal calle… Pero un chico que estaba sentado detrás dijo “¡no es verdad, sí que existe!” Hicimos bien en creer el chaval, y espero que no se pegaran después.
Una vez llegamos a la parada de bus correspondiente, no encontrábamos la calle del hostal. Le preguntamos a unos chicos. Ellos avisaron a más gente y al final se formó un grupo de personas dispuestas a llevarnos en su coche hasta el sitio cobrándonos una barbaridad. Y eso que estábamos al lado.
Vale, última vez que preguntamos aquí.


Suerte que vimos una pintada en cirílico y no un cartel, que indicaba el nombre de una calle larga y estrecha.
No habíamos empezado bien en Sudak, pero llegamos al hostal y nos gustó mucho. Además, la abuela del hostal cocina muy bien –aunque muy despacio-.
Me pedí un café y como no tenía nada mejor que hacer, me conté los picotazos de mosquitos de mis piernas. La cacería había ascendido a 32, y eso sólo hasta las rodillas.
¿Os conté que el primer día, en Kiev, me picó una avispa?

Sudak se parece mucho a Feodosia, por su turismo ruso de chancletines; pero al menos tiene algo que visitar: murallas. Pero no son unas murallas cualquiera, éstas se incluyen en la lista de los sitios Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2007.


Las construyeron los colonos genoveses en el siglo XIII y forma parte de una serie de fortalezas a lo largo de la costa sur de Crimea, antes de perder sus tierras en la invasión turca de 1475.
Como ya dije en el post de Feodosia, a la gente por estos lugares les encanta hacerse fotos con cosas.

Gracias a esto, he podido hacer esta foto que no podría ser más falsa, pues en Crimea no hay camellos. Pero, ¡sí!, ¡hay uno para hacerle una foto!

A pesar de haber pagado la entrada, había que comprar otro ticket para subir a la torre más alta. A no ser que escalaras para saltar la puerta.

 

Se nos hizo de noche y buscamos algún sitio para comer algo. Nos dimos cuenta de que estábamos pasando ante los restaurantes más grandes que habíamos visto en nuestra vida. Nunca había conocido instalaciones de semejante envergadura. ¿Qué hará esta gente en invierno? Dudo que reciban turismo…
Ya sean discotecas, centros recreativos o restaurantes; utilizan mujeres como reclamo.
Voy a matar al diseñador de los uniformes de estas mozas. Y a los que sacan culos y tetas en sus blogs para atraer lectores… qué poco gusto.


La foto parece sacada en el interior de una discoteca, en realidad está en la calle… atrayendo moscas y moscones.

No podían faltar las peleas femeninas en el barro.

La dignidad, a la altura de la de este pobre burro. Qué también tienen a los pobrecicos bien tratados.


Cuando llegamos al hostal, una chica nos dijo que le habían contado que habían llegado dos españoles al hostal. Que era muy raro, pero hace un mes vino un australiano.

—¿Y qué hacéis aquí, si vuestro país es más bonito?

Los extranjeros –sin contar los rusos-, se cuentan con los dedos de una mano.

Al día siguiente nos fuimos –por recomendación- a la playa de Noviy Set, a unos 10km de Sudak. Tenía muchas ganas de bañarme, tomar el sol en la toalla, leer, ponerme morena, tomarme un cucurucho de gambas sentada mientras veo las olas mecerse.
Mi gozo en un pozo.


No encontramos un espacio libre de 1×0,5 metros. O lo que es lo mismo, no había ningún hueco para nuestras toallas. Nada.
Nos apretujamos entre la masa y conseguimos sitio para apoyar únicamente nuestros culos.
Para más inri el agua estaba a tutiplén de medusas.
Un consejo: si queréis una playa casi sin gente y con el agua limpia, tomad un bus para ir de Sudak a Noviy Set pero apearos antes de llegar a la última parada. Vimos algunas personas haciéndolo y nos preguntamos a dónde iban, después lo comprendimos.
Para la vuelta no hay problema, pues puedes parar un autobús como si fuera un taxi.

Volvimos de la playa con un hambre atroz y nos comimos todo lo que nos cocinó la abuela del hostal. Pero no pudimos estar mucho rato porque teníamos que coger el autobús para ir a Sebastopol.

Para terminar esta bizarra a la par de infructífera visita, nos encontramos con lo nunca visto; el coche de Google.
¡Y yo con estos pelos!


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