India

Miedo y asco en AHMEDABAD


La llegada a la estación de tren ya fue impactante. No hice fotos por miedo a sacar la cámara. Tullidos famélicos pasaban el día junto a la pared pidiendo limosna. Familias intentando dormir en medio de la vorágine de pasajeros, perros parias y niños mendigos. Un crío estaba siendo pesado conmigo: “ten rupeee, ten rupeeee…” Yo simplemente no le hacía caso, aunque me estirara de la ropa o del brazo. Es molesto, pero lo es más el tener que llevar una vida como la suya. Me lo traería a mi casa, como a tantos otros que me he encontrado en mis viajes para que puedan crecer como un niño se merece. Al final, como dice el escritor Javier Reverte, nuestra mejor ayuda es escribir sobre ellos.

Volviendo al caso, el niño me estaba pidiendo dinero insistentemente, nada que no se pueda aguantar. De pronto, un policía le dio un fuerte golpe en la espalda. El bofetón sonó fuerte y el niño salió corriendo. Me saludó y se fue.
Salimos en busca de un rickshaw pero ningún conductor sabía inglés. Un rickshaw es un pequeño vehículo de tres ruedas de baja cilindrada, que se usa para transportar pasajeros. Como un taxi pero con menor estabilidad y potencia. Al final uno nos dijo que sabía inglés y le indiqué una sinagoga en el mapa que yo quería ver. Era necesario que alguien supiera inglés, porque un mapa indio y uno nuestro no se parece nada, ni el nombre de los lugares porque utilizamos letras diferentes. Por el camino lo único que nos dijo fue “Water tank” o “Guatel tank”, señalando una gran construcción para proveer a los ciudadanos de agua. Esto se puede encontrar repetido en todas las ciudades indias, pero para él, eso era de interés turístico. El resto del viaje nos acordaríamos de Ahmedabad a cada Water tank que viésemos.
La ciudad es la capital de Gujarat, con cinco millones de habitantes. Sus numerosas industrias hacen que un velo de contaminación la cubra y que al forastero le cueste un poco respirar. Sospecho que aquí no sale el Sol, no puede hacer frente a la capa de mierda que tiene el aire y nosotros cada vez nos sentíamos más clocados. Como si la toxicidad del aire nos estuviera emborrachando, y probablemente era así. Nos costó mucho rato cruzar la calle, miles de vehículos pasan a toda velocidad y en varias direcciones, por lo que ir a la acera de enfrente se convierte en una odisea.
Nos metimos asqueados en un precioso restaurante inglés llamada The Green House. Era como un oasis en Mordor, un lugar en el que se puede ignorar lo que está pasando fuera.
Comimos unos nachos con queso que en realidad estaban hechos de chapati y una pizza muy indianizada. No pudimos acompañarlo con cerveza porque seguimos estando en un Estado, en el que el alcohol es ilegal.
Al cabo de un rato salimos a dar un paseo con el fin de llegar a un mercadillo que habíamos visto por el camino. No había un solo turista y la gente, una vez más nos miraba raro. Caminábamos atentos a nuestros bolsos, cámaras, etc y en un momento dado intentamos cruzar para ir a la calle en donde se encuentra el mercadillo. Lo vi, me pareció que no había coches y salí disparada hacia la otra orilla de la calle. Un golpe fuerte en la cadera, el mundo me dio vueltas y me caí al suelo. A mi mochila se le rompió un tirante y se llenó de barro. Yo también me pringué y me dolía la rodilla y la cadera. Me levanté. Un musulmán me había atropellado con su bici y estaba muy nervioso pidiéndome disculpas –se reconocen fácilmente por tener el cabello o la barba teñidos de rojo-. Medio en estado de shock le dije que no pasaba nada, que estoy bien y que siguiera. El pobre hombre estaba muy asustado.
Anteriormente mencioné lo de las palizas a musulmanes y no quiero saber lo que le pueden hacer a alguien si mata al único turista que osa visitar la ciudad. Por ejemplo, aquí si alguien atropella a una persona, los vecinos lo matan a palos. No hay tregua para dar explicaciones, ni oportunidad de escapada; al menos, eso habíamos oído en Ankleshwar.
Decidimos volver al Green House; mis piernas temblaban porque había recibido un buen susto. Menos mal que sólo fue una bici y no un vehículo más grande. Todo nos parecía tan gris y desagradable, que un grupo de adolescentes nos seguía y hasta eso me dio miedo.Entramos a la cafetería y jugamos a cartas. No podía parar de reír, de decir chorradas y palabras inconexas, incluso hice un dibujo inspirado en Ahmedabad.

Volvimos a la estación de tren para ir a Udaipur. Íbamos en Sleeper class, la cabina estaba sucia, con agua y mierda en el suelo y yo aún tenía cara de susto. Me metí en el baño para cambiarme de ropa (por el atropello, la mía estaba sucia y mojada) y estoy segura de que perdí años de vida respirando los efluvios del retrete.Nos tumbamos cada uno en nuestra “cama” y nos reímos de lo mal que lo habíamos pasado… No sabíamos que por la noche sufriríamos más. Los baches no dejaban dormir y parecía, en todo momento, que te ibas a caer el suelo. Deberían existir las correas o cinturones de seguridad, al menos para sujetarse.
Pero aquí no acaba todo.
El revisor nos dijo que a las doce de la noche no se nos ocurriera abrir las persianas, y mucho menos la puerta del vagón, porque ¡íbamos a pasar por zona tribal peligrosa!
A saber a lo que se refería, zulús con lanzas… a saber.

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4 comentarios

  • Andres dice:

    He estado tres veces en India y en mi segunda visita me trasladé a Ahmedabad para visitar a un fraile español que vivía cerca de esta ciudad. Mi experiencia de un día en esa ciudad fue frustrante. Como viajaba sin hotel y ni tenía información de alojamientos, tuve que lanzarme a la calle y preguntar por si había alguna habitación para una noche. Me pusieron pegas hasta no más poder en hostales baratos, principalmente porque era europeo. Al final, tuve que ir a un hotel de cuatro estrellas y pagar el alojamiento más caro de todas mis estancias en India. Sé que es una información de un día, pero para mí esta ciudad no es lo que yo experimenté en otras partes de India. Me pareció una ciudad con gente hostil hacia los europeos

  • Marco Castillo dice:

    Acabo de realizar un viaje de 12 días a Ahmedabad, hace 15 días y para mí este viaje ha sido uno de los mejores de mi vida. No entiendo muchas cosas de las que escribes, desconozco de que país eres pero te siento un tanto exagerado. Uno viaja a India para conocer su cultura y poder adentrarse en sus costumbres y demás cosas. No esperes subirte a un tren bala con los mejores interiores o un transporte público popular que hablen varios idiomas, para eso puedes visitar Nueva York. Yo soy de Guatemala, país en América Central, y aunque en mi país aunque no somos un país del primer mundo siempre sentí el cambio cultural lo cual el primer día que llegue sinceramente me asuste pero ahí quedo solo el primer día. El primer día llegue en la mañana y me movilicé del aeropuerto al hotel en taxi en donde me impactó el tráfico, la forma de manejar y otras cosas. Con el smog si tienes razón, el primer día pensé que hago aquí, pero con el paso de las horas me acostumbre o simplemente deje de tomarle importancia. Cabe mencionar que no es permanente el humo o el smog, algunos días más otros menos y otros días más no lo sentía. Para mí todo me pareció muy bueno pero sobretodo la gente, es súper amable y amigables. Me sentí seguro caminando en sus calles, tomaba fotos con mi iPhone 6s o cámara profesional y nunca sentí miedo (eso que yo conozco el peligro, por mi país). También tengo que decir que muchas personas hablan inglés, porque es su 2da lengua. Hablaba con lugareños nos tomábamos fotos y fueron unos excelentes anfitriones. Visite muchos lugares turísticos y arquitectónicos (soy arquitecto) y todos los días tenía lugares que visitar, obviamente con una búsqueda previa en Google y preguntando a gente local sabes muchas cosas. También en mi viaje fui al congreso de arquitectura archiprix, el cual se desarrolló en la universidad CEPT. Conocí a gente local y me invitaron a cenar un día, en una casa. Me gustó mucho la comida y la familia me atendió muy bien, platicamos de nuestros países y cosas locales, entre nos reíamos de algunas diferencias. En conclusión me gustó bastante la experiencia en donde tome casi 2,000 fotografías. Me quede cautivado de esta ciudad y pienso regresar otra vez! 100 puntos!

  • Inés dice:

    Sorry, no me tengas en cuenta por este relato tan… personal. es muy viejo y de verdd es la sensación que nos dio. Pregúntale a Andrés.

    Disfruta tu viaje 😛

  • Javier Ugarte dice:

    Tengo un vuelo a Ahmedabad que no voy a poder usar y resulta que google, casualidades de la vida, me recomienda tu blog como guía turística!
    Me he reído mucho con tus andanzas jaja me parece que llegaste allí con poca experiencia viajera porque Ahmedabad es una de las ciudades con más cosas que ver del país. Tienes edificios de Kahn y Corbusier que han sido referentes del siglo pasado, otros de Correa y Doshi que merecen mucho la pena y mucha arquitectura clásica. En mi planning original era uno de las ciudades a las que más tiempo pensaba dedicar!

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