Ucrania

LVIV, Ucrania

 

He estado en ciudades frías como Moscú, Nizny Novgorov, Helsinki, Tallin, buena parte de Noruega… pero siempre en verano con camiseta corta y, como mucho, una chaquetilla para la noche. De alguna manera sentía que no había conocido la realidad de estos lugares, pues ese buen tiempo solo se aprecia unas pocas semanas al año. Así que como me pude pillar unos días libres, decidí visitar Ucrania en diciembre, un país más grande que Espana y con un número de habitantes parecido. Ha sido víctima de guerras, hambrunas y el mayor desastre nuclear de la historia en 1986. En 1991 Ucrania se independizó de la URSS y hoy en día su economía se está desarrollando, aunque lentamente.

 

 Compré un vuelo con wizzair de Dortmund a Lviv (40€ i/v), comprobé que tenía el pasaporte en regla –no hace falta visado-, me aprendí el alfabeto cirílico y leí un poco sobre Ucrania y las ciudades que iba a visitar. Aunque el haber vivido seis meses con una ucranina me había enseñado mucho. Ha sido un viaje bastante espontáneo, pues hace unas semanas no sabía que Ucrania iba a ser el último y 14° país que visitaría en el 2009 (algunos ya los conocía).

Llegué al aeropuerto de Lviv y estaba todo nevado. Menos mal que iba preparada (leotardos, forro polar, jersey, anorak de esquí…).

Tras una cola interminable me sellaron el pasaporte. Ya me habían avisado de que en este aeropuerto no hay oficina de cambio, así que no se puede conseguir dinero para el bus. Hay que tomar un taxi. Los taxistas no saben inglés pero llevan una calculadora para indicar el precio. Me intentaron timar pidiendo 10€, nunca hay que pagar más de 5€ para llegar al centro. Al taxista le pareció bien mi oferta y marchamos. Llevaba la dirección escrita en ucraniano para no tener problemas. Fui al Retro Hostel Shevchenko (unos 3€/noche) y cambié dinero en una de las muchas oficinas que hay por ahí. Dejé mi mochila en la habitación, bajé a la cocina y me encontré con esto:

 

Era el dueño del hotel con sus colegas. Me dijo que era professor de esquí en Bukovel y que había estado esquiando en Jaca. Cuando le dije que yo suelo ir a Jaca me hizo sentarme y me puso un vaso de vodka en la mano. Qué decir que no me dejaron marcharme de ahí. Me cantaron muchas canciones, incluso el Bésame mucho en ucraniano y una canción a una mujer, en la que cambiaron el nombre por “Inesa” –como me llamaban-. La comunicación era difícil, no sólo por el nivel etílico sino porque nadie sabía inglés, solo uno sabía un poco de alemán –y por supuesto, nada de español-.

Tras este alarde musical, dejo el un par de canciones para ambientar, de unos grupos ucranianos que me gustan mucho:

 

Al dia siguiente me levanté pronto, el dueño del hotel me vio y me empezó a dar trozos de manzana pelados a la boca, después me puso un vaso de vodka en la mano. Le intenté explicar que las nueve de la mañana no son horas para beber, pero él se empeñó en que si pensaba salir a la calle con -10°C tenía que meterme algo en el cuerpo. ¡Cómo se las traen!

A las diez me vino a buscar Mariya (23), una chica de Lviv que había conocido en un seminario de Comunicación en Berlín.

Lo primero que hicimos fue ir a un local a comprar el billete del tren nocturno a Kiev, para luego no andar preocupadas. La chica, tan maja ella, me había comprado un libro sobre Lviv en español. Por el camino me di cuenta de que había sido una gran idea aprenderme el alfabeto cirílico, pues hay muchas palabras que entendí como “биГ бургер” “Big Burger”, “Капучино” “ Capuccino”, “туристичні” “Turistichni” o “Банк” “Banco” . También me hizo gracia que escribieran palabras en inglés tal cual, es decir: Hause “Xaуc”, para nosotros sería como escribir JAUS. Es como un pasatiempo ir descifrando carteles –yo que no sé ucraniano, ruso, ni ninguna lengua que utilice el alfabeto cirílico-. Durante el día, a pesar del frío, Mariya me enseñó la ciudad.

-Monumento a Shevchenko, no al futbolista, sino al poeta-pintor más importante que ha dado Ucrania.

La Ópera, con su Mercado de Navidad. Me dijo que la ópera de Kiev es la segunda más grande del mundo, tras la de Viena. (La foto inicial con Ganesh).

-Un mercado de cuadros, pieles, matriushkas, figuritas de cosacos y pieles.

-La iglesia armenia, nunca había visto una iglesia parecida. Me llamó la atención esta pintura tan enigmática en la que salen fantasmas.

El ayuntamiento y las vistas desde su torre. Más de 400 peldaños hasta la torre. Desde se aquí se ve toda la ciudad, pero lo más cercano es la Rynok Square –La plaza principal-.

-El patio italiano, construido por un rico mercader.

-La Catedral Latina (s. XIV).

-La Iglesia Católica Dominicana (s. XVII). Aquí Mariya se encontró a unos amigos disfrazados que iban a hacer una función para un orfanato.

-La misma iglesia, pero de noche cambia de colores.

-La iglesia Uspenska, construida entre 1591 y 1629.

-Un mercado de libros. Su estatua lo indica.

Curiosas estatuas por la ciudad.

 

-La catedral de Saint Yuri.

-La Iglesia ortodoxa de Saint Mikolayi. (Mariya es ortodoxa)

-La fortificación de Arsenal. Un monumento a la arquitectura defensiva de la ciudad.

-El barrio judío. Esto es un bar judío, con su candelabro de siete brazos en la entrada y su cartel en hebreo. Mariya me dijo que no hay carta de precios, sino que tienes que negociar para pagar.

-La Universidad de Lviv y el Palacio de Pototsky, de estilo francés.

También ese día comimos en un gran restaurant autoservicio –los empleados visten trajes típicos-, en donde probé Brosh (una sopa de col roja con queso), Pelmeni (una especie de ravioli) y ensaladillas rusasucranianas. El restaurante se llama ПUЗATA XATA.

Por la noche, como el frío ya no nos dejaba deambular, me llevó a un bar restaurante muy curioso, Kryjivka. Hay que llamar a la puerta y un señor con traje del ejército ucraniano te abre la puerta. Hay que decir las palabras clave: “Slava Ukrayina” (Gloria a Ucrania). El hombre de la entrada te da un chupito de vodka y te deja entrar, si no sabes las palabras clave te tendrá un rato tomándote el pelo. Prohibida la entrada a rusos.

La decoración recuerda a la armada ucraniana (la segunda más grande de Europa, tras la rusa). Cuadros, objetos con los que fotografiarse –como Kalashnikovs-, empleados con uniforme… hasta el café tiene el símbolo de Ucrania.

 

Seguimos paseando y vimos una pista de patinaje sobre hielo en la calle. Que no sera difícil de mantener, ya que estamos a -10°C.

 

Lviv me pareció una ciudad muy bonita, cuyo centro histórico nada tiene que envidiar al de Cracovia o Praga. Muy elegante y no del todo reconstruido, en dónde aún es raro ver turistas.

Método de andar por casa para aprender el alfabético cirílico en 20 minutos.

1. Escribe en una hoja en una columna el alfabeto latino y a su derecha, su correspondiente en cirílico. Sobran algunas en cirílico como los sonidos Ж Zhe o Ш Sche. Pero son pocos. Otros símbolos que no hay que olvidar son Ы y Ъ, que indican que el sonido se pronuncia suave o fuerte respectivamente -se suele poner mucho tras la L”.

2.Escribe una frase larga en español y escríbela debajo en cirílico mirando la lista.

3. Repítelo pero intentando no mirar la lista. Seguirás mirándola, pero algunas letras ya te saldrán.

4. Seguramente a la 3° o 4° vez ya no necesites mirar la chuleta.

5. Practica escribiendo lo que se te ocurra.

 

було круто!

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