Ucrania

SEBASTOPOL, Ucrania


Llegamos a Sebastopol en autobús desde Sudak por un camino de acantilados al mar, viñas y campos de girasoles. Tardamos seis horas en realizar los 188 kilómetros de trayecto, algo común en este país sea cual sea el transporte que elijas. Por ello, este territorio mayor que España, parece extenderse aún más a cada hora de viaje.
Además, durante el recorrido, coincidimos un tramo con la línea de trolebús más larga del mundo: 86 kilómetros.
Era de noche, en la estación de buses no había oficina de turismo y como somos tan poco previsores, no teníamos un mapa que abarcara más allá que el centro de la ciudad.
Tomamos un taxi y por unos 5€ llegamos al hostal TIU Bolshaya Sevastopol (12€ la cama en temporada alta).

Dejamos las cosas y salimos en busca de algo para comer.
Aunque era de noche, se podía atisbar una ciudad diferente a las que habíamos visto en Crimea. Edificios coloniales, parques y banderas rusas ondeando sobre la mayoría de los tejados.

Aunque Sebastopol se encuentre en la Península de Crimea, administrativamente no pertenece a ésta; y aunque físicamente esté en Ucrania, son los rusos los que habitan esta famosa ciudad portuaria y los que la controlan. Pues fue debido a la flota soviética por la que se fundó Sebastopol hace 200 años. Constituye un lugar único para controlar el Mar Negro que a su vez es una salida al Mediterráneo (por el Bósforo).
¿Sabíais que hasta el año 1996 estaba cerrada al turismo?

Conforme bajábamos hacia el puerto, el volumen de la música chunda chunda se incrementaba. Este lugar tampoco se escapa de este tipo de turismo tan común en Crimea. Me compré un bollo sorpresa (de esos que van rellenos de algo, pero como la tendera no sabe inglés, ni yo ruso, puede contener cualquier cosa dentro) y probamos la cerveza del lugar. Los precios eran ligeramente más altos que en el resto de la península.


El día siguiente comenzamos con la visita a la panorámica de la Defensa de Sevastopol (unos 2€). Se trata de un edificio circular situado en lo alto de una colina. Primero, mediante un tour guiado, nos mostraron un museo sobre la Guerra de Criema (1853-56) y terminamos con un mural de 360º que representa las vistas desde este punto de la ciudad si viajáramos al año 1854, es decir, cuando tuvo lugar la Defensa de Sebastopol.
Para hacer fotos o vídeos había que pagar más -¡qué absurdo!
Así que he tomado una foto prestada de un fragmento de la panorámica de esta página.

 

Junto al museo había un recinto lleno de anclas y demás objetos marítimos así como tiendas que ofrecen los gorros típicos de Sebastopol. Es curioso ver a la gente por la calle llevándolos.


Apareció el hambre y fuimos al restaurante que nos habían recomendado en el hostal, el Traktir (Bolshaya Morskaya 8). Comida rusa y ucraniana y camareras vestidas de marineras.
Me pedí el plato más caro (7€) y me quedé bizca de comerme entero un pedazo de cordero.


Para bajar la comida, fuimos a dar un paseo por el puerto.
Hay un acuerdo entre Rusia y Ucrania para que convivan sendas flotas. Hoy en día hay unos 35 buques rusos ocupando este lugar estratégico en el Mar Negro. A la gente de Sebastopol le parece bien, normal, pues la mayor parte de la población es rusa.

Pero fuera de esta ciudad, hay muchos ucranianos en contra. Fijaos, en el parlamento de Kiev hubo peleas a base de huevos, puñetazos y bombas de humo inmediatamente después de que saliera por votación la opción de prorrogar la estancia de los buques rusos en Sebastopol hasta el 2047.
“¡Ucrania no está en venta!” –gritaban los que no estaban contentos con la decisión. Efectivamente, si han votado “Sí” a la ocupación rusa es porque ésta, a cambio, les prometió un 30% de descuento en el precio de venta de gas natural ruso, lo que equivale a unos 30.000 millones de euros durante los próximos diez años, según las autoridades ucranianas.

En el puerto la gente pasaba la tarde bañándose en sus sorprendentemente aguas cristalinas, con los barcos rusos de fondo.


Mientras la gente nada, juega o toma el sol, un monumento les recuerda que en este lugar hubo soldados luchando en la II Guerra Mundial.


Había un ambiente muy animado, pues recordemos que Sebastopol recibe mucho turismo (de Rusia, sobre todo). Se podía encontrar desde chiringuitos de ropa marinera hasta un acuario con delfines haciendo piruetas; y la gente se bañaba en cualquier lugar a lo largo de este gran puerto. Por ejemplo, un buen lugar para darse un chapuzón estaba junto al monumento a los barcos hundidos en la guerra de Crimea.


Seguimos más adelante y llegamos Memorial de la II Guerra Mundial. El Sitio de Sebastopol fue una lucha librada entre el 30 de octubre de 1941 al 4 de julio de 1942 entre las fuerzas de Alemania y la Unión Soviética, por el control de la base marítima de Sebastopol en el Mar Negro durante la Segunda Guerra Mundial.

Por último, para ver otra zona dedicada a otro tipo de barcos –mercancías o turistas-, basta con atravesar esta puerta.

Ucrania mira a occidente y quiere unirse a la OTAN, cosa que Rusia desaprobaría seriamente. Veremos qué ocurrirá cuando la flota rusa abandone Sebastopol. Pero de momento parece que sus gentes simpatizan con la marina rusa: y si no, mirad estas bañistas, lo alegres que están al recibir de vuelta en 2008 a los barcos que habían ido a intervenir en las fronteras marítimas de Georgia.


Si queréis ver más fotos de Sebastopol, id a mi cuenta de Flickr. ¡Gracias!

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