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Cinco consejos para aprender a bucear y recorrer mundo

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Aprende a bucear y recorre el mundo

Recorrer el mundo es el sueño de muchos. Muchos anhelan visitar la ciudad más transitada en Estados Unidos hasta recorrer las calles góticas en España. Pero, ¿alguna vez has pensado que tienen estos lugares en común?
La superficie terrestre está cubierta por un 71% de agua. A su vez, EL 96.5% de esta agua proviene del mar. No puede tomarnos por sorpresa que grandes ciudades como Nueva York o Barcelona estén rodeadas de él.

El mar ha tomado protagonismo en la vida del hombre. No solo es hogar de los tesoros más enigmáticos, sino también es la fuente de evolución más preciada en la historia natural. Sus ecosistemas y riquezas han invitado a millones de personas a conocerlo en lo profundo.
Siempre he soñado con recorrer el mundo, conocer cada detalle y vivir experiencias inimaginables. Por eso, cuando una amiga sugirió bucear para recorrerlo, no me tomó mucho tiempo darme cuenta que acertada era su opinión.

En la historia de la humanidad, las grandes ciudades se han desarrollado en las costas. Los mares que rodean las ciudades son ricas en turismo, comercio y diversidad. Así que, cuando inicié en este mundo del buceo marino, me encontré en una encrucijada al tener que filtrar entre tantas ciudades para elegir dónde bucear y vivir nuevas culturas al mismo tiempo. Pero antes de compartir mis rutas y experiencias, hablaré un poco más de como iniciar en el mundo del buceo marino.  ¡Quizás pueda convertirse también en tu boleto para recorrer el mundo!

El buceo marino es algo que la mayoría hemos practicado. En su forma más básica, consiste en sumergirse al agua sin ayuda de un equipo de respiración. Piensa en tu primera experiencia en la playa con gafas de natación (que puestos te hacían lucir como un sapo), en donde contenías la respiración para descender a un mar lleno de fascinaciones. ¿Lo recuerdas?
Sin duda, el buceo sin equipo puede parecer grandioso para una versión joven de nosotros mismos, pero posee sus limitaciones para aventureros, viajeros y responsables. Por eso, he decidido crear esta lista para aquellos curiosos que deseen recorrer al mundo usando más allá que las gafas de sol.

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Pero antes de nada, no olvides llevar un buen seguro de viajes

Yo recomiendo el seguro de viajes de Mondo: ofrecen una serie de productos para que no pases el mal rato de tener que analizar cuál le conviene más (si tendrá o no las coberturas que necesita, si será suficiente, etc). Ellos hacen el rastreo por ti y en función de tu tipo de viaje te recomiendan el seguro más adecuado (según el destino, la duración, el tipo de viajero, presupuesto, etc). También se pueden incluir otras garantías como cancelación, deportes de aventura o material informático. Para más información, puedes mirar aquí y obtendrás un 5% de descuento.

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1. Intenta el snorkeling primero

La primera vez que probé el buceo tenía dieciséis años. Era una jovencilla con un miedo profundo por la oscuridad y los tiburones. Aún recuerdo a mi padre planificando esas vacaciones hacia República Dominicana para vivir la vida bajo del mar. ¡Sera grandioso!, nos repetía a mi hermana y a mí, temblorosas y cobardes.

El momento de intentarlo finalmente llegó: Mi padre fue el primero en lanzarse del bote al mar abierto. Temía lo suficiente para no intentarlo, pero mi padre siempre ha sido mi símbolo de valentía, y por ello me lance tras él. Su valentía, sin embargo, no le duró mucho. Mi padre experimento desesperación tras verse forzado a respirar por la boca. El miedo se apodero de él y volvió al bote, sin atreverse a descender.

Esto lo he visto pasar cientos de veces en mis inmersiones. Turistas de todo el mundo se aventuran a pagar experiencias de buceo asistido sin detenerse a pensar un momento, ¿soy capaz de superar mis miedos y entrar al mar?

Por eso siempre sugiero empezar por practicar snorkeling. El equipo de snorkeling consiste en un tubo acodado utilizado para respirar por la boca y un par de aletas. Así mismo, se puede bucear en poca profundidad entre corales ricos en fauna. Esta práctica permite familiarizarse con los efectos de la profundidad y la respiración por la boca.

 

2. Elige una casa comercial responsable

Millones de profesionales te dirán que son los mejores en la industria y se adaptan a tus capacidades. Te conquistan fácilmente con un precio imposible de ignorar, hasta que terminas en una lancha, con diez principiantes más en aguas no aptas para el buceo turístico.
La mala práctica comercial aleja a los turistas de intentar segundas experiencias. Mi sugerencia es elegir la mejor casa para tu primera experiencia. Entre las más conocidas destacan PADI y SSNI. Asegúrate que tu escuela cuente con las credenciales correctas y solicita información detallada del paquete que ofrecen. Es vital (literalmente).  

ir de buceo

 

3. Escoge un destino apto para principiantes

Siempre he soñado con bucear en las Islas Galápago. No solo es un paraíso para los amantes de la biología evolutiva como yo, si no también es un área rica en fauna, posee, por ejemplo, 30 especies de tiburones (sí, mi mayor miedo). A pesar de querer hacerlo, reconozco que aún no me encuentro en capacidades de lograrlo. Esta locación presenta un alto riesgo para buzos principiantes e intermedios, como es mi caso.

Imagina al mar como una escuela que nunca acaba. Cada nueva experiencia impone un nuevo reto y un sin número de consecuencias. Como aventurero, sabrás que algún día podrás llegar a las Galápago, pero como adulto responsable, reconocerás que como todo proceso, debes empezar por el primer nivel. Por eso, escoge un destino de profundidades que no sobrepasen los doce metros (lo permitido para turistas principiantes), y evita a toda costa situaciones extremas, como aguas frías.  

Recuerda: El mar es, sin duda, cautivante, pero no es terreno fácil para imprudentes y atrevidos.

 

4. Ve con un compañero

Las mejores aventuras se viven acompañado. El buceo no es excepción. Cuando decidí certificarme profesionalmente, no quería hacerlo sola. Mi madre había buceado con mi abuelo de joven, y tenía este mismo deseo escondido desde hace años atrás. Encontramos un curso que había sido recomendado por conocidos que vivían en la costa, y decidimos intentarlo. La preparación fue ardua. Nos preparamos por semanas para presentar el examen teórico y exitosamente lo aprobamos. Pero, lo difícil estaba lejos de terminar. Las clases intensivas en mar abierto ponían a prueba nuestro deseo. De momento, quería desistir. Pero ver a mi madre a mi lado, lograr todo aquello que yo no podía, por temores o angustias, me motivaba a intentarlo todo una vez más, a terminar lo que empecé. El día del examen práctico en el mar abierto supere mis miedos. Mi madre y yo logramos certificarnos y juntas vivimos una experiencia maravillosa.

Conocer un mundo nuevo en equipo no solo te dará más que una amena experiencia; te llenarás de fuerza, confianza, y hará todo más emocionante.

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5. Estudia el hábitat del lugar

El descenso estará lleno de cosas maravillosas: desde animales que son esponjas y plantas que no son realmente plantas. Asegúrate de reconocer especies peligrosas y conocer tus límites.  Recuerda que no puedes herir o tocar ningún ser vivo bajo del mar. Mi instructor de buceo una vez se topó con una raya. Inicialmente, tocó la raya para moverla y disfrutar de la vista, pero, tras unos minutos transcurridos, se percató que se trataba de una raya eléctrica y nos instó a todos a alejarnos y a subir a la superficie. Allí, reconoció su imprudencia y nos aseguró que nada bajo del mar debe tocarse. Esto me dejó una lección muy valiosa.

Prepárate. Encárgate de investigar el punto de descenso y con cuales especies puedes encontrarte. La única prevención que puedo agregar en este punto es que no te asombres si encuentras más de lo que estudias, porque el mar es así: Sorprendente.

mar

 
Sobre el autor:
Enfoqué mis primeros viajes en el país de mis comienzos, Venezuela, para optar por una oportunidad de encontrarme y organizarme un poco. Pero en ese intento de conocerme, sabía que debía intentarlo más, aventurarme a todo.  Entonces las aventuras no pararon de multiplicarse: Me convertí en bióloga. Buza profesional. Profesora de ciencias. Escritora creativa. Aventurera de tres continentes. Mi más reciente adición a la lista: expatriada en China y colaboradora den la web Best Location Hotels.
 

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