DUBROVNIK, Croacia

“Bienvenido a la República independiente de Ragusa”, leerás. Y pensarás – “¿Pero yo no había venido a Croacia a ver Dubrovnik?” Y también estarás en lo cierto. Este curioso cartel se puede leer si entras por tierra o aire (nunca he llegado en barco) al condado de Dubrovnik-Neretva, la provincia croata donde se asienta la autodenominada “La perla del Adriático”. No entraré en muchos más detalles históricos salvo para decir que Ragusa casi nunca hizo honor su propio lema, que reza “La libertad no se vende ni por todo el oro del mundo” pues durante muchas décadas, debió pagar un fuerte tributo en forma de ducados del preciado metal al imperio otomano para poder conservar su independencia.