República Checa

České Budějovice, República Checa

Inés y yo estábamos harticas de tanto tener que guardar el decoro en Viena. Así que nos metimos en Internet y dijimos, “vayamos a cualquier sitio que tenga hostal y acceso en bus/tren”. Ese destino fue Ceské Budejovice. El nombre no suena mucho, pero es la sede de la cerveza Budweiser, de hecho, en alemán se la llama Budweis (¡A que eso sí que suena!).

La miniciudad, de 100 000 habitantes tiene un centro histórico con casas medievales, renacentistas y barrocas. El monumento más antiguo de la ciudad es el monasterio situado en la plaza llamada Piaristick. La plaza central lleva el nombre del fundador de la ciudad, del rey Premysl Otakar II. Se trata de una de las plazas más grandes del país con una extensión de 133 x 133 m, en donde encontramos la fuente de Samson, la fuente barroca más grande del país. Otro monumento importante es la Torre Negra, símbolo de la ciudad, con sus 72 metros.

También vimos un parque de niños musical. Me explico; los subibajas son flautas gigantes, las espalderas tienen forma de pentagramas y había negras y corcheas sueltas para subirse encima.

No hay mucho que ver, pero sí una amplia oferta barística. Así que una vez cubierta la parte cultural, nos dedicamos a probar su mítica Budweiser.

Los checos nos resultaron bastante simpáticos con el turista; y es que en el último bar que estuvimos, no nos dejaron pagar las cervezas y alguno que otro nos traía chupitos de bebidas típicas y claro, “a donde fueres…”

Lo malo fue al día siguiente, que no sabíamos que a las 10 a.m. te echaban del hotel y una señora nos echó la bronca en perfecto checo.

A Ganesh le está gustando la República Checa.

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