Reino Unido

De graffiti por Londres: El East End

Mural del artista Probs. Da la vuelta al edificio que lo contiene y le costó una semana pintarlo.

No sólo de Bansky vive el arte urbano. Cierto es que artista de (presuntamente) Bristol se ha ganado su nombre a pulso mediante esa mezcla de acidez, crítica y sorna en sus obras y que su activismo político sumando al anonimato le ha catapultado a lo más alto en este ámbito hasta convertirlo en una leyenda del arte. Una especie de Andy Warhol de este nuevo siglo. Sin embargo hay muchos otros graffiteros  menos conocidos para el público en general como Burning Candy,Farto, Probs o space invader, que han dejado y dejan su impronta en muchas de las capitales del mundo. En esto de pintar paredes con clase, el East End londinense es especial para los artistas por una razón: a sus habitantes les encanta ver sus calles decoradas.

“Bangla City”, como también se conoce a este barrio, es a Londres lo que Lavapiés a Madrid. Sus rúes de edificios bajitos y ladrillos rojos están salpicadas de construcciones abandonadas, parkings al aire libre y túneles que pasan bajo las líneas de cercanías.  El vecindario ha acogido durante siglos las diferentes oleadas de inmigrantes que llegaron a la capital de Albión tras las revueltas religiosas francesas, las hostilidades a los judíos en Europa, la gran hambruna irlandesa o la pérdida de las colonias  de la India. Así, ciudadanos de las más variopintas nacionalidades salpican este barrio que, salvo en contadas ocasiones, es un ejemplo de tolerancia.

Mujer árabe con hombre blanco, un reflejo de la tolerancia en el barrio. Pintado por Stik.

Mural de los artistas Bom.K and Liliwenn.

Son estos espacios al aire libre y esta tolerancia entre las diferentes culturas lo que ha convertido al East End en un paraíso y un referente mundial para el arte urbano. Los habitantes están encantados de que los mejores graffiteros del globo se desplacen hasta aquí y decoren sus tiendas y solares (siempre con permiso del propietario). Además consideran que esta forma de actuar convierte al East End en un buen reclamo turístico y es que esta zona londinense tradicionalmente ha contado con menos fondos e inversiones. Es frecuente ver tours guiados por jóvenes del barrio, artistas del spray en su mayoría, que explican con mucha pasión las diferentes obras y estilos.

También algunos problemas amenazan el arte urbano en esta zona. Primeramente su vecina la ciudad financiera Londinense. La influencia de la “city” y sus rascacielos se expande en las barriadas vecinas y los terrenos de los alrededores no son insensibles a sus cantos de sirena en forma de libras esterlinas. Solares y edificios que antes no valían para mucho más que parkings vigilados y almacenes varios,  se revalorizan y son hoy vendidos para la construcción de nuevas viviendas. Por otro lado el propio carácter urbano de las obras, las hace más susceptibles de ser dañadas por las inclemencias del tiempo y por otros supuestos artistas que estampan su firma sin ton ni son en los diseños del resto. Por este motivo,  incluso hay personas que salen por la noche al puro estilo de patrulla urbana,  spray en mano,  a retocar obras que han sido dañadas por algún vándalo. Cada noche desaparecen antiguos graffitis, aparecen otros distintos, y el barrio se reinventa.

El brasileño Francisco Rodrigues da Silva busca en muchas de sus obras enfrentar la modernindad con el pasado nativo de su país.

Graffitero enseñando arte a un cerdo con sombrero de policía. Bastante gráfico. Milo Tchais.

Aunque es lo más visible, no todo es graffiti. Por definición, el arte urbano incluye cualquier obra realizada en la calle o cualquier obra que redecora los elementos que la conforman.  Se pueden encontrar esculturas con trozos de metal, coches en posiciones imposibles o vagones de metro que sirven como estudios de arte. Sirva como ejemplo el portugués Alexandre Farto. Su técnica se basa en colocar pequeñas cargas explosivas en una pared que luego recubrirá de yeso. Cuando la argamasa se endurece, Farto las hace explosionar todas a la vez y el resultado es como poco sorprendente (y en mi opinión, increíble). Podéis ver un vídeo  de la ejecución de sus obras aquí.

Retrato hecho con explosivos de Alexandre Farto.

Tanto si se quiere hacer un tour guiado como perderse por las calles del East End, existen multitud de páginas que pueden echar una mano en este menester. Dos webs bastante buenas son street art London o Londoner’s eye.  A nosotros nos gustó especialmente el tour de los chicos de “Alternative London”,  uno de esos donde al final pagas lo que crees que vale la visita guiada, comentada por un graffitero del barrio, pero misteriosamente su página está desaparecida. Es una pena porque parecía irles bastante bien y la explicación histórica del sitio no tenía desperdicio. Sabía de lo que hablaba.

La palabra shoplifter no tiene traducción. Sería algo así como “ratero” o “ladronzuelo”. Mural de Shepard Fairey.

Y como comencé hablando de Bansky, terminaré con él. Aunque no está representado en este post porque lo cierto es que no recuerdo haber visto ninguna de sus obras, Bansky solía “trabajar” bastante por los alrededores de Brick Lane, la calle principal del East End.  Lo cierto es que sus obras son bastante susceptibles de deteriorarse rápidamente y muchas de ellas han desaparecido no solo de aquí, sino de todo Londres. Si os interesa seguirle la pista, hay muchos mapas en internet con ubicaciones de sus trabajos e incluso aplicaciones baratas para Android o iPhone con mapas interactivos y explicaciones detalladas.

Medusa anónima en los alrededores de Brick Lane.

Usain Bolt, de James Cochran

Y finalmente vamos a apelar a mi condición de aragonés adoptado. Ya que muchas veces tengo que oir aquello de “en Zaragoza nunca pasa nada interesante”,  decir que en nuestra ciudad se celebra cada año el festival de arte urbano asalto y que artistas reconocidos y reconocibles en todo el globo se dejan caer por aquí.  Sin ir más lejos, el genial Belga Roa nos regaló algunas obras durante la celebración de la quinta edición de este evento. Son fácilmente reconocibles porque  sus motivos suelen ser enormes animales pintados en blanco y negro. Se encuentran en la zona del casco antiguo y el barrio de la Magdalena. Si vives aquí, seguro que las has visto.

Una de las obras del belga Roa. El estilo de pintar animales en blanco y negro es inconfundible.

@gothart en twitter.

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