España

City Break en Málaga


City Break es un término anglosajón que se utiliza para denominar aquellos viajes de un par de días de duración a una ciudad con atractivos turísticos. Los vuelos baratos, las facilidades de transporte y el auge y la confianza en Internet han impulsado este tipo de turismo, cada vez más de moda. Pues bien, en mi opinión la ciudad de Málaga es un buen lugar para pasar un fin de semana o romper con la rutina por unos días. Os voy a contar qué tal fueron mis andadas por esta ciudad andaluza.

 

Primer día

Aunque parezca que Málaga está lejos de Madrid, tardamos sólo tres horas en llegar en AVE. Entre que nos pusieron una película y que me dormí, apenas me enteré del viaje; y es que esta ciudad está muy bien conectada con el resto de la península, incluso por aire.

Nos instalamos en el hotel Suite Novotel (unos 80€), a mi parecer se trata de una especie de “hotel del futuro” cuyas habitaciones (suites) son todas idénticas. Me explico:
Es ecológico: tiene placas solares, reciclan las aguas grises o si tienes una reserva mayor a cuatro días, te prestan un coche eléctrico.
Facilidades: se permite traer mascota, los niños menores de 16 años duermen gratis, tiene microondas para que te puedas calentar tu comida (hay una tienda de alimentos en el mismo hotel, la Boutique Gourmand) y como curiosidad, el desayuno está ideado por un nutricionista para que sea equilibrado. Hay cuatro estantes de diferentes colores: si tomas un producto de cada uno, tu desayuno será equilibrado.

Salimos del hotel y se puso a llover y qué mala suerte tuvimos porque justo habíamos planeado hacer un recorrido en Segway. Intentamos posponerlo una hora, pero estos vehículos ya estaban reservados para una promoción del PP (grrrr). Así que cambiamos los planes y visitamos el Museo Picasso no sin antes pasar por la plaza de la Constitución. Hay que fijarse en el suelo, que tiene réplicas de las portadas de los periódicos del día en que salió aprobada la Constitución Española.

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El Museo Picasso, inaugurado en el año 2002, está en un palacio del siglo XVI. Aquí pude ver obras bastante desconocidas del artista y una exposición temporal de Kippenberger. La apasionada guía del museo nos mostró obras de su infancia en las que ya demostraba su total dominio de las técnicas pictóricas a la hora de retratar la realidad y nos explicó que alguien que a la tierna edad de 13 años ya domina el dibujo, tenía que explorar otros estilos y así fue. Picasso rompió con las reglas conocidas y exploró muchas técnicas como la escultura o incluso el Lightpaint. Mediante los cuadros conocimos parte de la vida del artista malagueño como las diferentes mujeres que lo acompañaron, su familia o la importancia que daba a los animales, pues sus obras están repletas de toros, búhos, erizos,etc. Por ejemplo, en 1949 le encargaron diseñar el símbolo del Congreso Mundial por la Paz. Picasso dibujó una paloma y fue a partir de entonces cuando se relacionó a este animal con la paz. En la primavera de ese año, Picasso tuvo una hija con Françoise Gilot a la que decidió llamar Paloma en honor a este símbolo. Y,ella, llamó a su hija Paz.

Tomamos un café en el jardín del museo y me explicaron que en Málaga más bien se pide una nube, una sombra o mitad, acompañado de un pitufo. Pero antes de marcharnos, pusimos ver las ruinas fenicias que se encuentran bajo el palacio del museo, ya que fueron éstos los que la fundaron en el siglo VIII a. C

Cerca se encuentra la renacentista catedral de Málaga o La Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación, comúnmente llamada “la Manquita” porque le falta una torre (¡qué salaos estos malagueños!). Se comenzó a construir en 1528 sobre la antigua Mezquita Mayor tras el dominio árabe de la ciudad. Sus alrededores están peatonalizados, como la calle Larios (de aquí es la famosa ginebra) lo que ha cambiado mucho el aspecto de la ciudad.

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Por último dimos un paseo por la Alcazaba, una fortificación de la época musulmana desde la que se tienen buenas vistas de la ciudad y terminamos la caminata en el teatro romano de Málaga, construido en la época de Augusto.

panoramica de malaga

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A continuación volví a la plaza de la Constitución a apoyar la manifestación 15M que se estaba celebrando en numerosas ciudades españolas. No sólo la plaza estaba abarrotada de gente, sino también las calles adyacentes. Todo un éxito de participación ciudadana.

Manifestación 20 de mayo. Málaga DSC07446

Parece mentira que lleve esto escrito y aún no haya hablado sobre comida. Cenamos en La Moraga de Antón Martín comenzando por un rico gazpacho con un toque de cerezas y probando muchas otras delicias andaluzas.

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Segundo día

Qué mejor manera de “arrancar” el día que visitando el Museo del Automóvil (no me matéis, por favor), que se encuentra en una antigua tabacalera. El museo cuenta con más de 120 modelos restaurados que se muestran a lo largo de diferentes espacios que explican la evolución estética y locomotora de la automoción a lo largo de tres siglos. Además, algunos ejemplares pueden alquilarse y se ofrece el recinto, de 6000 metros cuadrados, para la celebración de eventos.

Fulda Mobile 1955 Minnervette. Bélgica 1904

Podéis ver más fotos de automóviles antiguos aquí.

Para tener una mañana del todo cultural, visitamos el Museo Carmen Thyssen que también está situado en el interior de un palacio en la plaza a la que ha dado su nombre. La Colección Carmen Thyssen-Bornemisza ha sido prestada gratuitamente al museo y presenta piezas de maestros antiguos, entre los que destaca la Santa Marina de Zurbarán, y continúa con una serie de géneros que protagonizaron la pintura española del siglo XIX, con especial atención a la pintura andaluza.

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Y cómo no, fuimos a comer a la playa de Pedregalejos a tomar un típico almuerzo malagueño en el chiringuito Maricuchi. Qué buenas estaban las berenjenas con miel y el cazón en adobo —ya venía pensando en este pescado en el tren de ida—.

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Una buena manera de bajar la comida es ir a dar una vuelta por el castillo de Gibralfaro y observar una bonita panorámica de la ciudad con su puerto. En el polvorín del castillo hay una exposición de elementos militares como uniformes. Dicen que desde aquí y en un día claro, pueden verse las montañas más altas del Rif, en África.

vistas de malaga

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Y por fin íbamos a poder probar el Segway, no sin antes parar a tomar un té en la Tetería Álamos 38. Un bonito local que hace las veces de bar de copas nocturno.
El Segway es un vehículo ligero que funciona con electricidad –se carga como la batería de un ordenador portátil- y tiene una autonomía de unas seis o siete horas. Para acelerar hay que inclinar el cuerpo hacia adelante y se puede llegar a alcanzar 20km/h. Es realmente divertido montar uno e ir a ver la ciudad, hacer carreras por el puerto marítimo o simplemente pasear. Pueden alquilarse en Segway Málaga Tours por 30€ la hora.

Esa noche cenamos en un bonito y concurrido restaurante que merece especial atención a su decoración. En nuestra sala, por ejemplo, podían verse barriles firmados por todos los famosos que había pasado por aquí. Recomiendo ir a cenar a la Bodega Bar “el Pimpi” y probar sus cuidadas tapas.

Tras esta buena cena, los que aún teníamos fuerzas fuimos a tomar unas copas en la zona de bares. Concretamente al Fraggel Rock y al Village Green de música indie/pop.

 

Tercer día

A la mañana siguiente me levanté para volver a mi realidad. Me costó volver tan pronto de Málaga, puesto que tenía más ganas de seguir viajando por Andalucía. ¡Otro City Break será!

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