Estados Unidos

Un sociópata en Nueva York




Este artículo es muy diferente a los demás, sobre todo porque no lo he escrito yo sino Fernando Sanz, un puntual colaborador que ha superado su miedo a volar para visitar los Estados unidos, país con el que se siente muy vinculado y en concreto Nueva York, ciudad escenario de muchas películas y series de TV de las que es seguidor como Los Soprano o Seinfeld. El título, sugerido por él, os dará una idea de que éste no es un artículo muy convencional sobre esta ciudad. Poneos cómodos y disfrutad de este viaje.

 

 

Descubrir Nueva York desde el aire como en las películas es posible. Apúntate a un paseo en helicóptero por esta ciudad:
Reserva

 

Introducción: Nueva York y los conceptos mentales

Hoy en día el populismo barato y el falso progresismo inundan la cabeza de muchas personas que abrazan clichés que ni siquiera entienden y huyen de otros que desconocen por igual. No nos engañemos, repudiar el capitalismo en cualquiera de sus formas debería ser  un símbolo de madurez mental y de avance sociológico pero imponer este baremo ante todas las situaciones y lugares nos haría perdernos grandes cosas.

Tras esta óptica podría decirse que Nueva York es consumo, es gasto energético masivo es la pobreza más absoluta a pocos metros del derroche más superficial y snob; capitalismo,  gasto continuo, un estilo de vida que supone malgastar unos recursos por los que en otros sitios mucha gente lo pasa mal. De acuerdo, puede que esta ciudad encarne una serie de clichés que pueden crispar a más de uno pero si vas a llevar eso en la cabeza simplemente no vayas a Nueva York, o sencillamente olvídalo durante un tiempo y verás como a ti también te gusta.

Si viajas a la gran manzana prepárate para empaparte del opulismo más absoluto, para apreciar lo bueno que esconde  el consumismo en su estado más puro y brillante, olvida por unos días la tristeza y la pobreza que ahogan el mundo, déjate llevar por sus luces, sus clubs, sus estadios, sus edificaciones imposibles y aprende a apreciar todo lo bueno que a veces la actitud más superficial puede darte, porque tras todo esto hay mucho más. Aunque odies todo lo citado  tras pasar unos días sobre el suelo de Manhattan empezarás a entender que tras todos estos clichés, en su mayoría ciertos, se esconde también un abanico de actividades culturales enorme  y que son perfectamente compaginables con el consumismo más absoluto, y es que Nueva York es una galaxia infinita en la que tu bolsillo (y a veces tú) pone los límites, bienvenidos a la ciudad que –y es cierto- nunca duerme.

Es bastante frecuente introducir en este tipo de reportajes toda clase de datos numéricos pretendiendo crear un impacto en el lector, como cuantas visitas al año tiene cierto lugar, la fecha en la que fue edificada cierta construcción así como sus dimensiones y los records que esta ostenta, o la cantidad de dinero que un sitio concreto genera periódicamente para esa ciudad; con NY esto sobra ya que sería demasiado fácil impresionar con sus datos demográficos , arquitectónicos y monetarios, sinceramente para haceros un copia pega de la Wikipedia y quedar bien siempre hay tiempo, ya tenéis Internet. http://es.wikipedia.org/wiki/Nueva_York

Mi preferencia es que tras haber ojeado este artículo el lector retenga sensaciones e ideas, que se impregne en él el poso de lo que para mí esta ciudad supuso y no memorice en su cabeza cientos de datos, números de calles y otro tipo de cosas que encontrará fácilmente en alguna de las miles guías que hay escritas sobre la ciudad, de las cuales recomiendo de manera digamos relativa la guía de Lonely Planet titulada Nueva York, itinerarios, por Miles Hyman. Esta guía se centra más en representar el ambiente y dar referencias culturales que en propios itinerarios como la propia guía promete, continuas alusiones a lugares aparecidos en películas y series, rutas que en otra época representaron un estilo de vida y por supuesto también los iconos característicos de la llamada capital del mundo. Lo recomiendo más como lectura de mesilla antes, durante y después del viaje que como guía propiamente dicha; y sí que la recomiendo encarecidamente como tal para gente que hay visitado la ciudad unas cuantas veces y quiera darle un enfoque más conceptual a algunos aspectos y lugares de la urbe que nos ocupa.

 

 

 

 

 

Algunas recomendaciones y sitios clave al llegar a NY: Yankee Stadium, Madison Square Garden, Macey’s y Empire State Building

Recomiendo que llevéis apuntados la localización de los más sonados reclamos turísticos de la ciudad de Nueva York : Empire State, Rockefeller Center, la estatua de la libertad, el puente de Brooklyn, la zona de los teatros de Broadway, Central Park, Metropolitan museum, MOMA, el Barrio financiero…Y todos esos sitios que cuando quedéis antes del viaje con algún amigo que ya ha estado previamente, os va a salir por las orejas- Luego haré una referencia más concisa a algunos de ellos.  Apuntaros claramente  la manera de llegar a ellos, hoy en día con Internet es muy fácil prepararse tus propias rutas pero mucho cuidado porque cualquier confusión en un número puede desembocar que acabéis muy lejos. Eso sí, estando en NY da igual donde acabéis, os va  a gustar (no aplicable a ciertas zonas del Bronx….).

Como transporte recomiendo andar, andar todo lo posible y cuando no podáis seguir caminando, sentaros en un banco a degustar un sabroso hot dog (1$!) y a seguir la caminando. Por supuesto, para ir a ciertas zonas y visitar sus cinco boroughts (barrios) es indispensable hacer uso de la red de Metro de la ciudad, la cual no es tan caótica como muchos prometen, simplemente hay que estar atento o seguir a alguien que se entere mejor que tú.

De todos modos podéis estar tranquilos, es posible hacer casi todas las visitas a pie,  ya que más del 70% del tiempo de vuestro primer viaje a la gran manzana lo pasaréis en la isla de Manhattan, donde recomiendo que busquéis el alojamiento por mucho que os surjan sabrosas ofertas en Brooklyn (que no deja de ser un distrito precioso y de obligada visita). Id a Manhattan, merece la pena y los hoteles no son excesivamente caros, no hablemos ya de Queens y mucho menos del Bronx.


Ya que lo cito por segunda vez hablaremos de este distrito el cual  solo recomiendo pisar para presenciar un encuentro de los New York Yankees en el mítico Yankee Stadium, eso sí comprad las entradas por Internet antes de salir de aquí o incluso en el lugar, porque en el hotel os engordarán la entrada un 50% y se os quedará la misma cara que a nosotros…..Os guste o no el baseball, lo califico como una visita obligada para empaparse del espíritu neoyorkino en su vertiente más patriota y entusiasta. Ver cientos de almas levantadas tras la séptima entrada cantando el God Bless America (dedicado a las tropas en misión militar fuera de su tierra) aunque el equipo vaya perdiendo 7-2 contra su máximo rival, te da una idea de lo que las barras y las estrellas suponen para muchos, por no hablar del calor del público hacia sus jugadores (considerados semidioses) y de la sobrecogedora estructura arquitectónica del mítico estadio. El control policial durante el partido que presenciamos (Boston – NY) era tan grande que nos fue imposible otear el supuesto hedor criminal que supura esta barriada. Cierto es que el ambiente cambia cuando te acercas y se siente que Manhattan y sus edificios quedan ya lejos, impregnando el aire de un espesor cuando menos reconocible.

Sobre todo es bueno recurrir al baseball si se viaja  en verano cuando la temporada de la NBA ha terminado y no podréis disfrutar del increíble ambiente que según rezan todos destila el mítico Madison Square Garden presenciando a sus queridos Knicks, equipo adorado a muerte por todos los ciudadanos de esta gran urbe pese a sus escasos triunfos deportivos en los últimos años.

La visita a Bronx está también incluida en una excursión prefabricada que venden los hoteles llamada “contrastes de NY” la cual te acerca de forma segura a sitios en teoría muy peligrosos. Nos la habían recomendado pero preferimos no contratarla a favor de más paseos por Manhattan.

Volviendo al tema del Alojamiento David, Ángel y yo elegimos el Hotel Pennsylvania ubicado el 401 de la Séptima Avenida en frente del ya citado Madison Square Garden, hablemos un poco de él.

El Madison Square Garden acoge además de eventos deportivos de toda clase (NHL, NBA, NCAA, WWE…) grandes conciertos y eventos culturales dentro de su Beacon Theatre abierto todo el año, donde han tocado bandas míticas como Led Zeppelín, Cream, Michael Jackson, Santana…también ha acogido citas deportivas de renombre mundial como las tres Wrestlemanias más importantes  (I , X y XX) y donde actualmente se puede disfrutar de basura MTV como Lady Gaga, Beyonce, Alicia Keys y demás morralla. Por supuesto, también sigue habiendo multitud de conciertos serios: dos días después de irnos tocaban Deep Purple por poner un nada despreciable ejemplo. Nosotros no tuvimos suerte con las fechas pero fijaros en los eventos del Garden, fácilmente os caerá algo gordo.

Volviendo al Hotel Pennsylvania es un edificio que engloba toda la manzana y que data su construcción en el año 1919. Sus 20 pisos han sido testigo de multitud de rodajes para importantes largometrajes y de la visita de innumerables estrellas en sus habitaciones. Este Hotel se erige actualmente como la opción más económica dentro de la zona que nos ocupa, solo decir que con mirar a un lado vemos el Empire State Building y mirando al otro vemos el Centro Comercial Macey´s, por lo que queda claro que su ubicación es de cinco estrellas, aunque su calificación hotelera esté bastante por debajo debido a la avanzada edad del edificio.

Echemos un rápido vistazo a los dos sitios citados en las últimas líneas, sitios muy indicados para una primera toma de contacto con la ciudad. El primer día tras llegar al aeropuerto JFK, nos trasladamos al hotel en taxi, limusina,  autobús o tren —recomendamos los dos primeros ya que no son caros y  los otros transportes son poco recomendables—. Durante este trayecto pasaremos por el Barrio de Queens (el cual no perderemos tiempo en visitar al ser solo residencial). Como nuestras fuerzas serán limitadas y lo que queremos será un rápido contacto con lugares abanderados del hálito neoyorkino es una buena opción visitar Macey´s ; el mayor centro comercial del mundo en el que encontraremos todas las marcas que os puedan venir a la cabeza a un precio inferior a la mitad de lo que llegamos a pagar en nuestro país, además tendremos descuento al mostrar nuestro pasaporte guiri, eso sí arrugad un poco la ropa y quitad las etiquetas antes de marchar por si acaso tenéis problemas. De todos modos no es recomendable encenegarse con comprar en Macey´s ya que es fácil ver esos artículos y otros muchos similares y mejores en las tiendas enclaustradas a lo largo de las avenidas que cruzan Manhattan.

El otro punto de partida en un día de cansancio es el observatorio del Empire State Building. Cuidado con contratar la subida hasta el piso 102 donde tendremos que pagar el doble y solo veremos un ojo de buey. Quedaros con la visita al observatorio del piso 86 (20$ aprox.) donde, ante exclamaciones de asombro y el incesante clickear de las cámaras, veremos una increíble vista de pájaro de las cinco barriadas neoyorkinas. No gasto más tinta en este lugar ya que lo debe descubrir cada uno a su manera.

Es imposible relatar todos y cada uno de los lugares que visitamos en los 10 días que pisamos suelo americano y simplemente mencionarlos sería un flaco favor a sus encantos; así que relataré el que para mi fue el día más especial y luego citare algunos sitios que no debéis dejar de visitar.

 

Mañana de Compras,  Greenwich Village y su encanto europeísta, Astor Place, noche en Little Italy (Los Soprano, El padrino, Donnie Brasco)

Lo que puede dar de sí un día en esta ciudad si se madruga y se cogen fuerzas. Atrás quedaban los planes estructurados en cabezas y agendas y los sitios por visitar se amontonaban. Tras la ducha por turnos y los pertinentes gritos intentando sofocar la pereza mañanera, nos dirigimos a desayunar a un horrible café americano (es mejor tomar té o refrescos) y un Donut chocolatoso en Dunkin Donuts, un desayuno calórico y cafeínico, ideal para días de mucho trote.

Fuimos caminando hacia el sur de la isla cuando ya cerca de la cuarta avenida nos topamos con un badulaque (loterías, tabacos…..) donde tuvimos que pagar 14$ por un paquete de Marlboro, menos mal que jugué un rasca y gana y me tocaron 5 pavos que evidentemente duraron poco.

Paseando por Fourth Avenue nos topamos lateralmente con Gothic Renaissance, la tienda gótica por excelencia en NY donde vimos vestidos y corsés realmente bonitos. La ropa en esta ciudad es mucho más barata que en cualquier lugar de nuestro país, excepto la ropa gótica, esa sigue siendo igual de cara, ser siniestro no es barato en ninguna parte…

Al seguir caminando nos encontramos con la mítica Astor Place, muy famosa a finales de los sesenta y durante los setenta por ser un símbolo de la cultura neoyorquina debido en parte a la famosa escultura del Álamo (también conocida como the black Cube) que en 1967 formó parte de una exposición itinerante del departamento de negocios culturales de Nueva York. Pronto se convirtió en un punto referente para citarse en la ciudad o simplemente para tumbarse a su sombra, por lo que los ciudadanos pidieron masivamente que el cubo negro no fuera retirado y fue la única de las 25 obras de esa iniciativa que quedó perpetuamente. Lo curioso de esta escultura cúbica cuyos lados miden 2,40 metros  es que al estar apoyado sobre una arista puede girarse si se empuja entre varias personas; se solía decir que si no has girado el Cubo no has estado en NY pero eso ya son cosas del pasado.

Llegamos a Zaky´s, un enorme store centrado sobre todo en calzado deportivo que hace las delicias de los amantes del look indie de los 90 así como de modernos new raveros y demás progretas de, normalmente,  abultado talonario. La verdad es que los precios de marcas como Adidas o Converse no tienen comparación con los de España, ratificamos tal afirmación desenfundando nuestras tarjetas de crédito y sangrando un poco más de lo esperado.

Ya en Greenwich Village nos paramos a paladear algunas de las actividades culturales que se estaban realizando próximas a la Universidad de Nueva York donde los “violets” organizan a menudo conciertos, conferencias y otros eventos de índole cultural y política.

En Washington Square Park, paraje habitado presuntamente por bohemios e intelectuales de todos los rincones. Pese a que no se podía fumar en toda su extensión nos relajamos viendo a los jóvenes jugando en su fuente, fotografiando el conocido Arco de triunfo erigido en el centenario de la ciudad y dedicado a George Washington, quien inauguró la ciudad.

Tras presenciar brevemente un concierto de una anónima banda de sonidos sureños ubicado junto al Arco de Washington, salimos del parque para al fin poder prender nuestros caros cigarrillos y seguir contemplando los encantos del Village.  Es conocido de tal manera por formar en principio un pueblo independiente a Nueva York,y por sus callejones estrechos y ajardinados,  Greenwich Village sigue siendo un símbolo de cultura artística liberal. Es famoso su club “The Stonewall Inn”, debido a que una redada policial en este local durante la madrugada del 28 de junio del 69 desencadenó en los famosísimos “disturbios de Stonewall” una serie de altercados violentos  que se convirtieron en el buque insignia de la lucha del colectivo gay contra la opresión del sistema y que están considerados como el catalizador de los movimientos proderechos de gays y lesbianas. Como curiosidad citaré que el término “Village” se empleó desde entonces para denominar a barrios de gran afluencia homosexual y buen ejemplo de ello son los famosos “Village People”, llamados así por en referencia a esta expresión.


Seguimos paseando por Greenwich, sus calles y edificios de escasa altura adornados con las típicas escaleras metálicas de emergencias le dan un regustillo londinense al ambiente, claro ejemplo de ellos es el edificio utilizado como imagen en la serie Friends. Ubicado en la esquina de Bedford con Grove, está permanentemente visitado por fans de la serie que se fotografían incisamente ante esta edificación de cinco pisos que refleja bien el estilo del Village, cuando acudimos nosotros nos encontramos con un fanático de la serie que con varias fotos gigantes de los protagonistas hacía guardia bajo el edificio y se fotografiaba con los que ahí se acercaban, el tipo muy educado nos tomo unas instantáneas.

Todos los barrios y calles que rodean esta zona son recomendables, Soho, Bowery, Noho….pero ya me estoy explayando demasiado así que pasaremos a la cena. Nos acercamos a lo que queda de la famosa Little Italy, aunque suele ser calificado de “poca cosa” debido a que su terreno ha ido desapareciendo a favor de Chinatown, algo así como un mercadillo chino que se extiende por todo un barrio y donde hasta los letreros del Mc Donald´s están en Mandarín, zona a la que no prestamos demasiada atención.


Ya en la pequeña Italia fuimos a reservar sitio en Lombardí´s Pizza, famoso restaurante por aparecer en la serie “Los Soprano” donde las familias de NY y NJ cenan para limar asperezas. Evidentemente también es conocida por sus increíbles Pizzas; “La mejor Pizza del mundo” reza un cartel colgado en el Restaurante, no sabemos si es la mejor pero realmente está buenísima. La popularidad de este local lo ha convertido en un punto de elevada frecuentación donde tienes que esperar bastante rato haciendo fila fuera y tomando algo en la barra, momentos en los que sientes que el encanto que “Los Soprano” le ha dado, se lo quita toda esta burocracia. Tuvimos suerte de cenar en el piso de abajo donde no se presenciaban las continuas llamadas a los comensales “jennifer five ¡” y donde pudimos relajarnos y degustar una botella de vino junto a ensalada y una enorme pizza de primera categoría.


Tras una cena perfecta caminamos por la feria de Little Italy, barrio que debía de estar celebrando alguno de sus patrones. Probamos suerte con unos imposibles  tiros a canasta y demás utopías circenses hasta que llegamos a Mullberry Street, símbolo de la cultura italoamericana sobre todo en el cine. En el mítico Mullberry Street Bar han sido rodadas películas como “El Padrino III”, “Donnie Brasco”,y muchas de las escenas interiores de la ya citada serie “Los Soprano”. Un cartel de este mismo serial que adorna la entrada del bar con una pequeña terracita con mantel de cuadros al más puro estilo mafia, nos da la entrada a un lugar digno de visitar. Estuvimos en este pub viendo una de las finales de la NBA entre Dallas y Miami, como evidentemente animábamos a Dallas un cliente del bar nos preguntó si éramos de Dallas… ahí es cuando conocimos a Hank, y no nos separamos de él en toda la noche.

El dueño del Mulberry, del cual se muestran fotografías junto a famosos de talla mundial a lo largo de todo el bar como Sharon Stone o Al Pacino, el cual nos dijo Hank  que solía pasarse bastante por el bar y que no era su amigo pero siempre lo saludaba Siguiendo con el dueño del club diremos a cualquiera que haya visto “Los Soprano” que es idéntico en físico, peinado y atuendo a Silvio Dante. Al ver mi camiseta de “Sons of Anarchy” me llevó a una pared donde tenía colgada una foto con el director de la serie, sea el verdadero Silvio o no es un hombre que seguro puede contar millones de anécdotas como que él mismo aparece en la película “Donnie Brasco” protagonizado por Pacino.

Tras tomar unas rondas con Hank  poner con él unas 30 canciones (a dólar la unidad) en la jukebox : White Snake, Rainbow, Deep Purple, ZZ top… (tenía buen gusto el amigo)  y conocer a otro viajero de avanzada edad que afirmaba haber estado en todo el mundo y con el que Ángel tuvo una interesante conversación sobre puntos turísticos de interés global, partimos junto a Hank a otro bar cercano, que él mismo nos recomendó. El trayecto en taxi hasta ahí fue corto pero intenso. Hank usaba bastón ya que había sido operado recientemente de la cadera y nos convidó a un taxi, él mismo bajo del coche para retirar las vayas policiales que tapaban una calle, gritó a los transeúntes que retiraran bolsas de basura de la  siguiente (a lo cual todo el mundo obedeció ipsofacto) e “invitó” al taxista a subirse a la acera para tomar la última curva que nos dejó ya en el citado Pub, local en el que no pagamos por ir acompañados de Hank y en el que pudimos escuchar buena música: Stone temple pilots, Primal Sream, Pearl Jam, Creedance….como ya he dicho tenía buen gusto el amigo. Tras unas copas y conocer a otro curioso y curtido amigo de Hank, este desapareció no antes de que notásemos que le faltaba el bastón, a lo cual él respondió que lo tiraba cuando iba borracho y al día siguiente se compraba otro, como ya adelanté una gran noche que no demoramos mucho más debido al cansancio y a la carga alcohólica que empezábamos a llevar encima.

 

Otras vivencias y lugares de NYC: teatro en Broadway, Times Square, Fiesta Nintendo, Top of The Rock de Rockefellen Center

 

Como ya he dicho es imposible dar una guía de rutas si no es de manera esquemática y abreviada y prefería relatarlo de otra manera, así que me dispongo a recomendar algunos lugares y a mostraros algunas vivencias.

Obra de teatro en Broadway, aunque sea totalmente guiri es algo que recomiendo hacer. Lo mejor es acercarnos el mismo día de la obra a Times Square sobre las 13 horas a la enorme cola que se forma en las taquillas para preguntar por precios y conseguir algo asequible (por El Rey León o Wicked nos pedían 180 $) así que me acerqué y conseguí unas entradas para “Rock of Ages” por 66$. La obra se centra totalmente en el Hard Rock de los 80 y algo de los 70 (Foreigner, White Snake, Twisted Sisters, Pat Benetar…) viene a acoger un plot que sería un cruce entre “Grease” y “Showgirls” (el argumento no es su punto fuerte evidentemente) con un humor socarrón y directo que consigue arrancar continuas carcajadas entre el público, además la dicción de los actores es muy clara y no cuesta nada enterarse del 100% de los diálogos. La música es la pieza fuerte genialmente interpretada por una banda formada por músicos contrastados como Joel Hoekstra o Tommy Kessler.

Ya que hemos citado antes Times Square diremos sin alargarnos mucho que es un lugar increíble de obligada visita, iluminado día y noche y símbolo publicitario a nivel mundial que plasma  perfectamente esa parte del espíritu neoyorkino de consumo, tanto es así que su gasto energético hace que a su lado Picadilly´s  parezca la plaza de cualquier pueblo conquense; increíble la sensación de caminar entre sus millones de pantallas y luces.

MOMA y Metropolitan Museum, son  los puntos clave  junto al Guggenheim  en cuanto a colecciones de legado monumental, histórico y vanguardista de todos los que podemos encontrar en la ciudad. Curiosamente el día que tocaba visitar el Met en el Rockefeller plaza dentro de la Nintendo World Store (tienda Nintendo más grande del mundo) tanscurría la fiesta E3 (fería de videojuegos en LA que es la más importante a nivel mundial) con conferencias en directo, torneos de juegos, tarta en forma de bloque sorpresa y demás actividades. Por supuesto yo acudí a la fiesta Nintendo mientras mis amigos marchaban rumbo al museo así que no puedo contaros demasiado sobre sus obras de arte. Si puedo contaros que la fiesta Nintendo fue un espectáculo digno de ver y la NWS es un lugar donde cualquier fan de la compañía nipona puede dejarse los ahorros de su vida en merchandising. Gracias a que había gastado mucho me contuve y aún así me dejé lo mío; la gente del Store era muy educada y gentil y además tuve la suerte de echar unas partidas al Super Street Fighter IV de mi 3DS con unos neoyorkinos, el nivel no era malo pero creo que en España es muy superior.

El Top of The Rock es como se conoce  a la subida al observatorio del Rockefeller Center a la que ruego que acudáis de noche. Subir al Empire State es algo obligado en la primera visita pero creo que la visita guiada que más gente repetirá la segunda vez será este Top of the Rock, que tras la genial ascensión en su elevador con techo de cristal y efectos lumínicos varios nos deja en su pasarela de observación, donde podemos contemplar un Skyline mejorado al del Empire. Ver este, y otros edificios carismáticos como el Chrysler (Para mi el más bello junto al Flatiron) iluminados no tiene precio.Vuelvo a repetir que no es una visita para hacerla de día, se pierde casi toda la magia.

 

 

Central Park y comida en Monk´s (esto último para fans de Seinfeld)

Ir a visitar el colosal pulmón natural de Nueva York es también obligado, se pueden alquilar unas bicis pero no se podrá acceder con ellas a ciertas zonas y solo podrán ser usadas en las zonas asfaltadas por las que también discurren taxis ya que algunas de las avenidas de la gran manzana cruzan inexorablemente este parque debido a su extensión  y ubicación en medio de la urbe, nosotros no alquilamos bici y la caminata a lo largo de todo el parque roza la odisea.


El Parque es una ciudad por sí mismo, decenas de zonas con infinidad de opciones, como estanques donde alquilar barcas, campos de baseball, zonas donde jugar al Ajedrez, improvisados solariums donde lucir palmito, cafés e incluso castillos, un parque donde recomiendo ir bien pronto por la mañana y en un día no excesivamente caluroso para evitar pájaras.

Tras recorrer el parque de Sur a Norte, seguiremos avanzando hasta la 112 con Broadway (unas calles arriba y Luego a la izquierda un par más) para encontrarnos con Tom´s Restaurant el mítico Monk´s caffe de la que posiblemente sea la mejor Sitcom de la historia de la televisión : “Seinfeld” el restaurante de Tom se ha convertido en un templo en honor del serial y luce orgulloso en sus paredes joyas como “The Kramer” (cuadro que da título a un mítico capítulo de la serie) y diferentes portadas de revistas en alusión al show televisivo, lástima que mi estado físico al llegar a Monk´s no fuera el mejor que pudiera esperar tras la caminata por Central Park. El restaurante nos ofrece una variada carta con comidas casera  y fase food, todo ello muy barato y con agua con huelos gratuita continuamente ofrecida por la típica camarera yankee con delantal que vemos en esta y otras series,  famosa es su sopa del día que debido a los 37 grados que sufrimos durante horas en el parque tuvimos que perdernos.

 

Como he relatado arriba es importante seguir la agenda de conciertos de NY durante nuestra estancia, la  fortuna no fue elevada pero pudimos presenciar el directo de Eric Burdon and The Animals en el B.B King Club and Grill, una especie de club finolis con sala de Jazz (de la cual disfrutamos tras el concierto) y sala de conciertos. Todo un parque temático donde facturar a lo bestia. A  parte de la entrada y del cartel de cada mesa que rezaba “10$ consumición mínima obligatoria por persona” te obligaban a cenar, yo tomé un cocktail de gambas por 14$ que incluía cinco deliciosos  langostinos, un limón 11 canónigos y una tarrina de salsa de gambas, lo que me duraron los cinco langostinos mientras contemplaba a un Eric Burdon con buena actitud pero venido a menos… musicalmente fueron unos instantes superlativos, pero no es algo recomendable para el día a día.

 

 

Estatua de la libertad, Puente de Brooklyn y paseo por Williamsburg

 

Algunos de estos sitios merecían una visita más extendida pero el tiempo apremiaba y esta ciudad necesita de muchos días para ser vista.


Respcto a la Estatua de la Libertad nadie recomienda hacer la cola para subir a su cúspide, debido a la demora que suele sufrir, es mucho más recomendable tomar el Ferry gratuito con salida desde Battery Park que nos da un perfecto vistazo de este símbolo neoyorkino que frente a todo lo que veremos en la ciudad nos parecerá irrisoriamente pequeño. Durante este trayecto acuático tendremos una nueva vista del Skyline de la ciudad para apurar los últimos carretes.


Tras bajar del Ferry nos encontraremos en el Downtown donde se ubica el distrito financiero, podremos visitar la bolsa de NY y la estatua que la simboliza, ese toro gigante y dorado que hemos visto en miles de capturas, hacerse la foto con el toro en soledad es bastante complicado ya que suele estar abarrotado de guiris (sobre todo asiáticos y españoles) aunque al final lo conseguiremos, seguiremos andando para contemplar Wallstreet : caminaremos hacia el noreste para toparnos con la tristemente famosa Zona 0, donde la magnitud de las obras y las marcas en el asfalto no darán una idea de lo fue la tragedia del 11S.

 

Muy cerquita tenemos el City Hall donde veremos el colosal Ayuntamiento de NY, nos encontraremos ya próximos al increíble puente de Brooklyn que conoceréis seguro por haberlo en el cine y la TV hasta la saciedad; la poderosa muscultura de su esqueleto arquitectónico y su largísimo trazado nos dará de nuevo unas buenas vistas para fotografiar. Nos tomó  una media hora de paseo para completarlo incluyendo un par de paradas para fumar y tomar fotos.


Es hora de hablar de otra barriada, Brooklyn el cual será seguro uno de nuestros objetivos primordiales la próxima vez que visitemos la gran manzana, y es que el barrio de Williamsburg por el que paseamos es un enclave cultural por donde veremos muchos europeos que se han establecido ahí, sus calles y edificios se alejan del estilo de Manhattan, calles más cortas y estrechas y bloques de viviendas y comercios que apenas alcanzan los 4 pisos. Tras comer un bocadillo de 5 pies en un Subway (el fastfood sano teóricamente) nos acercamos a un bohemio café a tomar algo. La terraza estaba situada en la cima del edificio de apenas dos pisos de altura, no se podía fumar pero a su lado había otra subterraza (esta sin mesas, barra ni ornamentación alguna) en la que sí pudimos fumar. El ambiente de las calles de Brooklyn, su gente, moderna y cosmopolita y el conocimiento de que en sus calles se encuentran algunos de los clubs más “modernos” y “cool” de la ciudad nos hizo prometer que algún día volveríamos ahí, pero esta vez de noche.

 

Inconcluso epílogo de la primera visita a la capital del mundo

 

Es difícil llegar a conclusiones de todo lo que NY puede darte, ya no solo por ser la primera visita, lo que los cinco boroughts encierran es un mundo infinito de subculturas, actitudes ante la vida, actividades y comercios. Volveremos, esperemos que sea juntos y esperemos volver a los puntos que más nos marcaron y aquellos que nos dejamos en el tintero que fueron muchísimos.

 

Quiero agradecer a Inés haberme dejado trabajar en su página y espero que a pesar de todas las vivencias y lugares que he dejado sin señalar, todos sus lectores disfruten de este reportaje; New York es una ciudad difícil de relatar e imposible de resumir, pero espero que ese poso del que hablaba al principio se impregne en algunos de vosotros y que cuando sigáis alguna de mis recomendaciones en vuestra visita a la ciudad, podáis comprender perfectamente esa sensación envolvente y fastuosa de la que os he estado hablando durante todas estas líneas y que solo una ciudad en el mundo puede daros: New York.

 

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