Suiza

Primer día en Suiza: El Lago Negro (Schwarzsee)

El Lago Negro (Schwarzsee)

Ganesh en Schwarzsee

La semana pasada estuve por vez primera en Suiza, concretamente en el cantón de Friburgo. No pensaba viajar a este país a corto plazo aunque siempre había estado en mente para realizar una escapada –o incluso para emigrar tal y como están las cosas-. La causa que hiciera que me pudierais ver por aquí no fue otra que una invitación a conocer el país en un viaje de prensa. He participado en viajes para blogueros que organizan algunas oficinas de turismo, pero nunca había sido invitada a un viaje de prensa de los que se llevan haciendo toda la vida. 

OCIO en suiza

Para mí ha sido muy interesante y divertido compartir esta experiencia con unas personas cultas hasta acomplejar y que llevan toda la vida dedicados a los reportajes de viajes para revistas, periódicos o incluso TV; una vez más tuve la sensación de estar en un viaje-escuela por todo lo que había aprendido con ellos. Ahora bien, hizo falta poco tiempo para darme cuenta que la línea divisoria entre el bloguero y el periodista tradicional era cada vez más difusa; pues la mayoría utilizaban las redes sociales para la comunicación turística, había un periodista  que escribía en el blog de una revista de viajes, otra que llevaba la plataforma online de un diario impreso, y unos cuantos híbridos más; por no hablar de la cantidad de blogueros de viajes que podemos encontrar que son o han sido periodistas de viajes. Además, aunque resulte mucho más gratificante – y no sólo en el plano económico- publicar un reportaje en un medio impreso, los blogs y medios online son reconocidos por todos por sus ventajas. Como dijo una de las periodistas de esta aventura por Suiza cuando estábamos casi tomando el vuelo de vuelta:

“Yo puedo publicar un reportaje en el suplemento de un diario, pero mañana estará envolviendo un pescado”.
 

MINIMUNDO LAGO NEGRO

En mi opinión, no creo que sea absolutamente necesario separar en los viajes a aquellos que publican en medios impresos y a los que comunican online. Por supuesto, sueño con ver alguna vez un reportaje mío en una revista de papel pero me alegro de que se nos tenga cada vez más en cuenta a aquellos mataos que meten mil horas en su blog sin vivir de él y preguntan por la contraseña del wifi cada vez que entran a un bar en el extranjero. Y sino mirad, recientemente las palabras “bloguero” y “blog” han sido introducidas en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Más vale tarde que nunca.
Tras esta manida reflexión sobre estas personas que pensé que a lo mejor no les caería bien una nativa digital –vamos, que los prejuicios los tenía sólo yo- , volvamos al país neutral, vaya rollo os he soltado. Llegamos a Zúrich al mismo tiempo tanto los que volábamos desde Madrid como los que venían de Barcelona y tomamos uno de los maravillosos y puntuales trenes que serpentean por los paisajes suizos.

PAISAJE SUIZO

Como suele ocurrir, un grupo de españoles llama mucho la atención en este tipo de países, somos ruidosos, gritones y no paramos de reír. Por eso quizá nunca deberíamos entrar en el vagón del silencio, creedme, existen zonas en estos trenes en los que no se permite hacer nada de ruido, ni siquiera está bien visto escuchar música por los auriculares. Pero menos mal, no fue el caso y nos sentamos en la parte de arriba dando rienda suelta a nuestras conversaciones de muchos decibelios.
Y una vez en Friburgo, nos recogió María, la que sería nuestra guía durante los días que disfrutaríamos del cantón de Friburgo y que recientemente se había hecho famosa por salir en Españoles por el Mundo (minuto 37:10). Más maja que las pesetas.

PANORAMICA LAGO NEGRO

Nuestra primera parada fue el Lago Negro (Schwarzsee), que dice la leyenda que un gigante al lavarse los pies en este lago lo dejó de color negro; bonita manera de contar que simplemente las montañas prealpinas se reflejan en las aguas. A pesar de todo pronóstico, hacía sol y mucho calor y ya me encontraba en el típico paisaje de postal en el que se tiene la sensación de que cuando menos te lo esperes va a aparecer Heidi gritando “abuelitooooo”.  En definitiva el Lago Negro tenía todo lo que me había imaginado del paisaje Suizo; un lago resplandeciente, montañas, cascadas, pintorescas casas rurales y sobre todo bonitas vacas pastando en las verdes praderas.

vacas lila
Bueno, a lo mejor las vacas no eran exactamente como en la foto…
Dejé mis cosas en la habitación que tenía asignada en el Hostellerie am Schwarzsee que más bien parecía un apartamento pues estaba equipada con cocina, tenía terraza con vistas al lago y sofás-cama por si se viene con hijos.

vistas desde el hotel Hostellerie am Schwarzsee

En esta zona todo está preparado para familias, como la caminata alrededor del Lago Negro que está acompañada de juegos y acertijos para que se entretengan los más pequeños, aunque eso sí, en alemán y en frances (por aquí pasa la frontera lingüística de este país tetralingüe). El Schwarzsee es un lugar idílico que se puede visitar durante todo el año para realizar actividades al aire libre: senderismo, ciclismo, natación o simplemente caminar y hacer barbacoas en verano y esquí, snowboard, patinaje sobre hielo durante el invierno.
Rodeamos el lago es una excursión de una hora y media a paso tranquilo en la que pudimos observar una gruta con una virgen (Dances-Grotte), una cascada de 30 metros de altura, un camping de lujo y muchas, muchas vacas –todo está señalizado-.

Cascada de Schwarzsee

la casa de la bruja
Nuestra guía nos habló de algunas tradiciones suizas en relación con este animal. Cada año se celebran tanto la Desalpe como la Poya, es decir, cuando se bajan las vacas de los pastos en otoño para quedarse en sus granjas y el ascenso por la montaña para alcanzar las praderas respectivamente. La subida de las vacas además se festeja cada diez años en la Gran Fiesta de La Poya y los mejores ejemplares van en cabeza de la fila decorados con flores y enormes cencerros acompañados de sus pastores que visten sus trajes típicos de la región. Buena noticia, el año que viene toca la Poya del 8 al 12 mayo en Estavannes y debe ser un espectáculo digno de ver.

Poya

Desde luego en Suiza las vacas son muy veneradas y constituyen un pilar de la cultura helvética por sus preciados productos como los cientos tipos de quesos o el famoso chocolate suizo con leche. Una vez sabido esto, se ven Poyas representadas por todas partes: en platos, tazas, manteles, ollas y muchos objetos más que recuerdan a los suizos sus raíces rurales. Y sí, os podéis imaginar que el nombre de esta tradición dio pie a muchas bromas durante el viaje.
Por cierto, esta es María con una amiga de su coro:

 

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