Camboya

CAMBOYA: LOS NÚMEROS EN ANGKOR WAT

 “Es una construcción tan extraordinaria que no puedo describirla con una pluma.  No hay otro edificio en el mundo parecido a este.” – Antonio da Madalena, 1586

Los números abruman. Una urbe de mil kilómetros cuadrados. Una capital de casi un millón de personas. La mayor ciudad pre-industrial conocida. Cinco millones de toneladas de arenisca para levantar la edificación religiosa más grande que la mano humana ha construido. Centenares de artesanos y miles de trabajadores y esclavos para edificar la réplica del monte Meru, el centro del universo. Donde sólo los dioses tienen el derecho a dormir bajo la piedra y los mortales viven en moradas construidas en madera. Se calcula que hoy en día construir un espacio similar con los mismos métodos costaría trescientos años. Construir Angkor Wat llevó treinta y siete. Y Angkor Wat es sólo el centro.

Corría el año 1113 cuando parece ser que un jovencito Suryavarman II, aburrido de ser un segundón de poca monta y, reclamando tener derechos sobre la corona del imperio Khmer, saltó sobre el elefante en el que paseaba tranquilamente el rey, que atendía al impronunciable nombre de Dharanindravarman I, acuchillándolo (insértese aquí cualquier otra forma de regicidio, se desconoce la forma en que acabo con su familiar). Con el beneplácito de las clases dirigentes, Suryavarman II Se auparía al trono de un imperio que, durante su reinado, se extendería desde el mar de China hasta el golfo de Bengala y desde el actual territorio de Laos hasta la Malasia continental.

Algunos historiadores opinan (y otros muchos no lo creen, para eso están las opiniones) que Suryavarman II construyó un templo tan grande por la vergüenza que le provocaba haber ganado el trono Khmer de una manera tan poco honorable. Lo que sí es cierto, es que Suryavarman II, siguiendo con la tradición hinduista del devarajá, se autoproclamó  “Rey de los Dioses”. Posiblemente se coronara durante el equinoccio de primavera en el emplazamiento más sagrado de Camboya, el Monte Kulen, y a partir de ese instante comenzara la construcción del gigantesco templo. Un monumento, Angkor Wat, que contiene mucho más de lo que parece. No es una construcción arbitraria. El santuario más grande jamás edificado obedece a su vez a un plan numérico. Los sacerdotes, expertos en astronomía y cosmología, idearon un conjunto que no fuera solamente la imagen del monte Meru, la morada de los dioses en la mitología hinduista. Crearon a la vez una edificación alineada con los astros, principalmente el sol y la luna, que contara con unas precisas medidas para la observación del cielo y a la vez, para el ensalzamiento de Visnú.

Y efectivamente, bajo esas premisas se comenzó la construcción. Primeramente, Angkor Wat está alineado con la posición del Sol durante el equinoccio de primavera. Se conoce que las fiestas por el año nuevo Khmer comenzaban en nuestro actual 21 de marzo pero el año nuevo no era declarado oficial hasta tres días después. Pues bien, tanto el día del equinoccio a las 6:35 am como tres jornadas después y sólo en esos dos momentos exactos, desde la calzada que lleva al templo, el sol se levanta exactamente por detrás de la cúpula principal. Para los khmeres, cuando esto sucedía, la impresión era que Visnú mismo estaba bendiciendo el año nuevo desde la cúpula del templo, emanando su luz y calor hacia afuera, hermanado con la órbita solar y en conjunción con Suryavarman II, coronado en esa misma fecha como  “rey de los dioses”, aquel que protege a su pueblo.

 

Cojamos ahora una regla y un compás pero tengamos en cuenta una cosa: los constructores y astrónomos no utilizaban el metro, sino el hat, el codo camboyano. Una medida equivalente a 0.435 metros. Si sumamos las medidas de los muros exteriores de Angkor Wat, la suma total es 365.24 repetido 12 veces. La duración del año solar con sus doce meses. Si ahora tomamos una circunferencia que abarque las esquinas de esos mismos muros, tenemos una curva cuya longitud es de 365.36 hat repetida 24 veces. La duración del año lunar y sus ciclos. Doce lunas llenas, doce lunas nuevas.

Si vamos al templo principal, las dimensiones de los ejes del nivel superior son 189 hat en el eje este – oeste y de 176.24 en el norte – sur aproximadamente. Si sumamos estos números, volveremos a tener la duración del año solar, pero además tenemos otro dato interesante y que se repite en toda la estructura del templo. ¿Por qué está dividido así y no es de planta cuadrada? ¿No habría sido más sencillo? La explicación es compleja matemáticamente. El resultado de estas medidas es muy probable que se deba a la duración en días desde el equinoccio de primavera al otoñal, y desde del solsticio de verano al invernal, así como el uso de unos cálculos distintos a los modernos para computar la elipse que define la órbita de la tierra alrededor del sol. Se puede leer la información completa sobre este tema aquí en inglés.

También en la principal estructura se observa que los tramos de escaleras están separados entre sí por doce hat como las fases de la luna (de luna llena a luna llena) y las medidas tridimensionales utilizadas en los espacios y habitaciones obedecen a una proporción de 1:2:4 o sus múltiplos. La torre principal y el altar, tienen una media de 91×91 hat, que es la duración media en días entre un equinoccio y un solsticio y viceversa. No son las únicas claves, o quizá deberíamos decir que todo el templo está construido en clave. Como la música.

Por otro lado, podemos hablar de la mitología hindú, ya que también esta expresada en distintas partes del templo. Las yugas son periodos de tiempo muy largos que, repetidos mil veces, Definen una “gran era”. Un día de la vida de Bramha. En ese día Brahma crea y destruye el mundo. Hay cuatro yugas: Satya, Treta, Dwapar y Kali. Pues bien: La anchura del foso que rodea Angkor Wat es de 432 hat, La distancia entre la entrada oeste hasta el muro interno, al final de la calzada es de 867 hat. 1296 hat hay entre la puerta Oeste y la torre central y 1734 hat es la distancia entre el primer escalón del puente y el centro del templo principal. Estos números, corresponden casi exactamente a las Duraciones de las yugas de la tradición hinduista que son 432.000 la yuga Kali, 864.000 la yuga Treta, 1.296.000 la yuga Dwapar y 1.728.000 la yuga Satya respectivamente.

No quiero abrumaros con más bailes de números porque, con certeza, hay cientos de correlaciones más. Algún estudio incluso sugiere que las posiciones de los distintos templos y edificaciones del parque arqueológico de Angkor tienen su reflejo en determinadas estrellas del cielo. Rara vez en la historia una cultura ha levantado una estructura tan compleja y elaborada, y que incorpore reflejo del cosmos y de su mitología. Angkor Wat se erige como un majestuoso monumento al universo y a nuestro lugar en él.

 

http://www.abc.net.au/news/2009-07-01/angkors-temples-and-climate-change-doom/1338162

http://www.new.dli.ernet.in/rawdataupload/upload/insa/INSA_2/20005a61_117.pdf

http://www.historiang.com/articulo.jsp?id=2161205

http://www.cambodia-travel.com/khmer/society.htm

http://www.sciencemag.org/content/193/4250/281.extract

http://www.sacredsites.com/asia/cambodia/angkor_wat.html

http://www.planetquest.org/learn/angkor.html

http://kaladarshan.arts.ohio-state.edu/seasia/angkor.html

http://en.wikipedia.org/wiki/Yuga

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