Escocia

Escocia: Ruta de una semana en coche

Una chica de trekk por las colinas volcánicas de Edimburgo.

Castillos encantados, luchadores de leyenda, fish and chips, pelirrojos, monstruos lacustres, fantasmas y brujas, vacas lanudas, faldas a cuadros, whisky, haggies y barras de Mars fritas.Lluvia, gaitas, prados hasta donde la vista alcanza y más .. Mucho más. Escocia es un país espectacular de principio a fin. Desde el muro de Adriano al archipiélago de las Orcadas. Una tierra salpicada de montañas verdes y casi ochocientas islas. Esta es una breve guía para hacer un viaje de una semana o nueve días por Escocia y ver algo de lo más representativo de entre las mil oportunidades que ofrece.

Escocia es una región autónoma del Reino Unido que podría engrosar la lista de países completamente soberanos si se cumplen las expectativas del actual gobierno escocés para el año 2014. Se plantea celebrar un referéndum para ratificar la plena independencia el 24 de Junio, día en que se cumplirán setecientos años de la batalla de Bannockburn, aunque es posible que termine celebrándose en otoño. De cualquier manera, esto es carne de otro artículo.

Banda de gaiteros pasenado por las calles de Inverness.

Lo más sencillo para moverse por Escocia es alquilar un coche. El transporte urbano funciona bien pero para acceder a ciertos puntos no sirve. Si te gusta la acampada libre, la ley escocesa es muy abierta y permite acampar a tu antojo, intentando siempre estar a unos 100 metros de cualquier carretera y actuar con moderación y limpieza. Además los propietarios de las tierras, si es una propiedad privada, casi nunca ponen pegas a esta práctica. Si prefieres un camping o un bed and breakfast, la oferta es muy abundante.


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Mapa de la ruta trazada en una semana, sin incluir un par de días más dedicados a Edimburgo.

1. Edimburgo:

La capital escocesa es un sitio fantástico para pasar un par de días y empaparte un poco de la historia y la cultura de la ciudad. Puedes encontrar información más sobre Edimburgo escrita por Inés aquí. Si vas durante el Fringe, el archiconocido festival de Edimburgo que se celebra en Agosto, intenta conseguir entradas para el Military tatoo festival (festival de música militar escocesa en la explanada del castillo). No dejes de subir la colina llamada Artur’s Seat para unas fantásticas panorámicas de la ciudad. Podéis encontrar más información sobre los treks en las colinas de la ciudad, también por Inés, aquí.

¿Poco tiempo para conocer Edimburgo? Apúntate a una visita guiada en español para conocer al detalle los encantos de esta ciudad:
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Las vistas de la capital desde las colinas a las afueras de la ciudad.

 

¿Poco tiempo para conocer el Lago Ness y las Highlands? Apúntate a este tour en español de dos días de duración:
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2. Stonehaven:

El hogar de la barra de Mars frita es también una bonita villa portuaria con tabernas clásicas donde tomar unas cervezas. A un par de kilómetros andando se pueden visitar las ruinas del castillo de Dunotarr sobre una explanada inaccesible que parece levantarse directamente sobre el mar. El atardecer es la mejor hora para visitarlo. Al día siguiente, en el trayecto hacia Inverness, la capital del Norte, puedes visitar varias de las destilerías más famosas del país en el “camino de la malta”. Aunque Cardhu tenga mucho nombre en España, ahórrate la visita a ésta y ve a Glennfiddich o Glenglivet, mucho mas tradicionales y espectaculares. Aquí hay más información y un mapa de las principales factorías del “agua de vida” escocesa en esta región.  Después de visitar las destilerías y antes de llegar a Inverness, se puede visitar la famosa catedral en ruinas en el pueblo de Elgin.

Las ruinas del castillo de Dunotarr. La luna llena comienza a hacer su aparición al fondo.

3. Inverness y alrededores:

La capital del norte de Escocia es agradable aunque un poco sosa. Sin embargo puede servir de base para visitar Ullapool, Polbain, Plockton y Eilean Donan. Ullapool es un simpático pueblo de pescadores de casitas coloridas clavado en el centro de las tierras altas. Polbain por su parte no es más que un grupo de casas y granjas diseminadas por los alrededores de la costa, con una playa donde los más atrevidos pueden darse un baño, pero la carretera que lleva hasta aquí es espectacular. Parte del viaje transcurre entre lagos y montañas verdes hasta llegar a la zona que bordea la costa, donde, enfrente a unos centenares de metros, se encuentran las Summer islands. Un paisaje típico.

Un banco en mitad de la nada. enfrente,  la fantástica playa de Polbain.

Plockton es también una villa de pescadores pero se encuentra en el centro de un denso bosque y sus casas están hechas de madera local. Las vistas de su bahía al atardecer con el castillo de Duncraig enfrente, invitan a dar un paseo por los muelles. Al final de la carretera que baja a estos hay un puestecillo de fish and chips para cenar, con un pescado (quién lo diría) muy fresco. Eliean Donan por su parte es, seguramente, una de las postales más conocidas de Escocia. Este castillo del siglo XII, fue restaurado a principios del siglo XX, y no merece una visita a su interior (además es bastante cara), pero su situación sobre el lago con un único puente que da acceso al mismo es una estampa que atrae a miles de turistas a Escocia cada año.

El castillo de Eilean Donan, probablemente el castillo más famoso de Escocia.

4. Isle of Skye:

Skye es uno de los destinos más conocidos y visitados de Escocia y no es difícil darse cuenta por qué. Paisajes de vértigo, cascadas que caen al mar y montañas verdes casi sin árboles. Es un buen sitio para hacer alguna de las numerosas rutas de trekking que ofrece. La más sencilla en cuanto a dificultad y espectacularidad es la del Quiraing, desde donde se puede ver un gran trozo de la isla con la costa del país enfrente.También puedes ir a ver la puesta de sol al otro lado de la isla, al faro de Neist point. El ocaso, con las islas hébridas enfrente, no tiene desperdicio.  Puedes plantar tu tienda y dormir aquí. La capital, Portree, no tiene una oferta demasiado espectacular pero el puerto es agradable y hay algunos restaurantes donde, sí te gusta el marisco y quieres darte un capricho, puedes inflarte a ostras a precios más que asequibles.

Vista desde lo alto  del trek del Quiraing. Ninguna foto puede hacer justicia a lo espectacular del panorama.

5. Fort William y Glencoe:

Fort William tampoco tiene demasiado que ofrecer salvo que muy cerca de esta pequeña ciudad se encuentra Glencoe y el Ben Nevis. Glencoe es otra de esas zonas de paisajes típicos de Escocia que quitan el aliento y ofrece innumerables rutas de trekking, entre ellas la subida al Ben Nevis, la montaña más alta de Gran Bretaña con 1344 metros de altura. Trepar a lo más alto es más o menos sencillo, pero hay que tener cuidado con el clima. En la meseta que conforma la  cima, llueve el doble que en Fort William y ocho veces más que en Londres, por ejemplo. La niebla suele hacer acto de presencia y es posible encontrar nieve casi todo el año en su lado septentrional. La temperatura media anual en la cima es de -0.5ºC. The Ben atrae a alpinistas de todo el mundo por los acantilados de más de setecientos metros de altura en la cara norte, ideal para la escalada.

Gaitero tocando en los alrededores de Glencoe.

6. Stirling y Glasgow:

Stirling es la ciudad de William Wallace. Héroe nacional de Escocia por su resistencia ante los ingleses en el siglo XIII, aquí es donde el escoto ganó su principal batalla. Se puede visitar el monumento a Wallace, una espigada torre en el centro de un parque a las afueras de la ciudad que alberga una réplica de un metro y medio de su espada, y pasear por el casco antiguo de la ciudad medieval, muy similar al de Edimburgo. Por su parte, Glasgow es una ciudad bastante industrial. No especialmente bonita pero con un gran ambiente nocturno y multitud de bares con conciertos y música en directo de todos los estilos.

El monumento a Wallace en Stirling.

Por supuesto, esta es sólo uno de los cientos ejemplos de rutas que se podrían trazar por la geografía escocesa y creo que una semana es poco tiempo como para poder abarcar un país tan fantástico como este. Nosotros tuvimos que dejar de lado por ejemplo las islas exteriores (orcadas, Sethland o Hébridas) así como el parque nacional de Cairngorms o ciudades históricas como Aberdeen. Si echáis de menos el lago Ness en esta ruta es porque, efectivamente, el lago Ness no me pareció que tuviera mucho que ofrecer. Si queréis conocer algunas curiosidades escocesas antes de planear vuestra ruta, aquí podéis encontrar un artículo que escribí hace un tiempo sobre este país y si tenéis alguna sugerencia, estoy abierto a cualquier tipo de comentario =)

Probablemente, las luces de Polbain vistas desde la isla Skye de noche.

@Gothart en Twitter

 

 

 

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