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Qué ver en Vigo en un fin de semana. VíDEO

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Hace unas pocas semanas hice una escapada de un fin de semana a la ciudad gallega de Vigo por el motivo del concurso de tapas que se celebraba en los bares del casco viejo como pudisteis ver en este sabroso post. Por supuesto, me quedó tiempo para pasear por este barrio, subir al gran parque de O Castro y trasladarme a la otra orilla de la ría para conocer Cangas. Os propongo un recorrido que se puede hacer a pie en un día si se hace con una buena marcha, o bien en dos días si le añadimos las islas Cíes o el barrio de Bouzas: me faltó tiempo para visitarlos, pero siempre hay que dejar algo para un segundo viaje, ¿no os parece?
Acompañadme a hacer una visita a pie por Vigo, pero antes os enseño la ciudad con este vídeo que he grabado con mucho amor, son sólo tres minutos pero así os podéis hacer una idea:
 

 

Vigo tiene fama de ser una de las ciudades más dinámicas, industrializadas y pobladas de Galicia. Sus 300.000 habitantes no pasaban de 15.000 a finales del siglo XIX, por lo que la población se ha multiplicado por 20 en los últimos 100 años.
El puerto y Citroën son los motores económicos de la ciudad. El puerto, el primero de Europa en cuanto a pesca (aquí opera Pescanova) nos lleva a la ría, una bella región delimitada por las islas Cíes y la península del Morrazo, donde encontramos el municipio de Cangas. Ambos protegieron a Vigo del chapapote del Prestige.
En el casco viejo la gente me comenta que si hubiera ido hace diez años me hubiera encontrado una zona degrada y marginal, “No te imaginas lo que ha cambiado el casco vello, había muchas casas en ruinas”. Ahora caminamos por un barrio con encanto, muchos bares donde tapear a buen precio y terrazas, pero eso sí, muchas cuestas para que bajemos los pintxos. Se decía que Vigo trabajaba, mientras A Coruña se divertía y Santiago rezaba. Pero realmente aquí hubo un movimiento de La Movida viguesa de los 80 paralelamente con Madrid con grupos como Siniestro Total. Los bares del casco viejo aún recuerdan de esta época cada noche.

casco vello de Vigo

Por la noche en el casco vello de Vigo

En el puerto los monumentos a los emigrantes se ven rodeados de pronto por un numeroso grupo de cruceristas que bajan de un gigantesco buque. Raro es el vigués que no tenga antepasados que no se hayan ido a hacer las Américas a finales del siglo XIX: era el principal muelle de inmigración, la puerta al Atlántico. En cambio hoy en día desembarcan muchos turistas encontrándose con algo que ocurre en pocos lugares: el puerto se encuentra en el mismo centro histórico de la ciudad.
Rosalía de Castro escribió “Existen las viudas de los muertos y las viudas de los vivos” en referencia a aquellas mujeres que vieron viajar a sus maridos configurando una sociedad matriarcal, pues ellas quedaban a cargo de todo, de la familia y los terrenos.
 

Monumento a los emigrantes gallegos

Monumento a los emigrantes gallegos en el puerto marítimo de estilo arquitectonico de postguerra

 Ahora, junto a este lugar hay un centro comercial con una plataforma que lleva al casco viejo que nos evita una gran cuesta. Desde aquí podemos observar unos jardines en donde se encuentra “el cable inglés” del Estern Telegraph Company, un cable tirado por los ingleses desde las islas británicas hasta Vigo. Dicen que cuando baja la marea se pueden ver fragmentos de éste tan ocultos como una parte de la historia de Vigo ligada a las comunicaciones nazis antes de la II Guerra Mundial. Por otra parte, los ingleses formaron una comunidad que introdujo ciertas costumbres, como la del fútbol, de hecho muchos creen que este deporte se introdujo en España desde esta capital.

Mercado de segunda mano en Vigo

Mercado de segunda mano que se celebra el segundo sábado de cada mes

Si cruzamos la plataforma, en el casco viejo nos encontramos con el Mercado de Piedra, un lugar donde antiguamente se comerciaba con productos de contrabando de ultramar como penicilina o alcohol.
Ahora se encuentra aquí la calle donde las ostreiras venden ostras muy frescas. La mayoría de estas señoras llevan más de medio siglo en el oficio.
Se suelen tomar crudas pero para los que no somos muy aficionados a comer estos bivalvos, existe la posibilidad de que te las hagan al momento a la plancha acompañándolas con un buen vino albariño.

Ostreiras de la calle A Pedra

Ostreiras de la calle A Pedra

Junto a éste nos topamos con la colegiata neoclásica que contiene la imagen del Cristo de la Victoria, símbolo del triunfo del pueblo de Vigo sobre el invasor francés en 1808, efemérides que la ciudad recuerda todos los años en la fiesta de La Reconquista. También le llaman “El Cristo de la Sal” porque durante un tiempo estuvo bajo el agua para protegerse de los piratas ingleses hasta que un barco que transportaba sal lo recogió del mar.
 

Imprenta Juan Compañel: Rosalía de Castro

Imprenta Juan Compañel: Rosalía de Castro

En el número 12 de Rúa Real , la Revolta permanece como un recuerdo de la literatura gallega: una reivindicación idiomática, política y antropológica de Galicia desde la mirada feminista de la poetisa Rosalía de Castro. Aquí se editó “Cantares Gallegos” en 1863.
Seguimos por este casco de configuración medieval y observamos en la plaza Almeida los dos edificios más antiguos de Vigo: la casa Torre de Ceta y Arines del siglo XV.
Desde aquí la calle Cesteiros (en la que hay dos tiendas de productos de mimbre) nos acompaña a la Plaza de la Constitución. En el medio de ésta, la primera farola que dio luz eléctrica a los vigueses sigue en el lugar desde 1896. Antiguamente esta plaza era el centro del comercio: las mujeres vendían sus excedentes como huevos, habas, maíz, trigo, leche, patatas o gallinas. En cambio, la plaza de Argüelles era la de la hierba, la plaza de la Princesa la del pescado y en la de Calatrava se vendía leña.
 

Plaza de la Constitucion, Vigo

Plaza de la Constitucion, Vigo

En el Paseo de Alfonso XII, encontramos el olivo símbolo de la ciudad desde el cual se divisan las islas Cíes y los criaderos de mejillones en el mar. Antaño había tantos olivos que Vigo obtuvo el sobrenombre de ciudad olívica, pero éste en concreto es especial: tiene 200 años y fue plantado ahí por los caballeros de la Orden de Jerusalén en el siglo XIV.
Curiosamente, en Galicia existe una lista llamada “Catálogo galego de árbores senlleiras” o lo que es lo mismo, los árboles singulares de Galicia.

Vistas desde el olivo centenario de Vigo

Vistas desde el olivo centenario de Vigo

En la calle Alfonso XII, Colón, Policarpo Sanz y Arenal vemos edificios modernistas y eclécticos. En el paso del siglo XIX al XX, la poderosa burguesía de Vigo fomentó la construcción de grandes edificios de granito, la piedra que simboliza Galicia (líder mundial en la industria del granito). De esa época se conservan elegantes edificios como el Bonín, El Moderno, Mülder (o Huevo), Bárcena, o Simeón, además de obras más recientes del arquitecto Antonio Palacios. También llama la atención la presencia de varias esculturas. La más famosa es la del Sireno: un hombre pez de acero inoxidable.

El Sireno: una escultura de dudosa belleza...

El Sireno: una escultura de dudosa belleza...

Bajamos hacia el mar pero antes nos detenemos en el parque de La Alameda donde una escultura de Méndez Núñez nos habla sobre su participación en la Guerra del Pacífico. Sorprende pensar que antes el mar llegaba hasta aquí donde se encontraban las primeras conserveras catalanas. “La Sardinocracia Catalana” es el nombre que se le da a la burguesía catalana que se instaló para explotar la pesca de sardina. Erigieron casas e industrias de salazón. También fueron los orígenes de los astilleros vigueses pues los catalanes comenzaron a construir barcos y fábricas anexas como las de toneles para transportar el pescado. 

Edificio modernista Mülder, también llamado Huevo

Edificio modernista Mülder de la secesión vienesa, también llamado Huevo

 En el paseo marítimo, los niños se reúnen para practicar con el skate cuando hace buen tiempo. Alguien ha decorado el monumento de Julio Verne con un colorido ganchillo. ¿Pero qué hace aquí este mítico escritor? La respuesta es que Verne estuvo en Vigo y además en 20.000 leguas de viaje submarino le dedicó un capítulo a la Guerra de Sucesión Española. Explica la Batalla de Rande en la que la flota hispanofrancesa que venía de América cargada de oro, prefirió hundir sus barcos antes que rendirse y que el enemigo obtuviera sus tesoros. Julio Verne convirtió el Capitán Nemo en el primer cazatesoros de la ría de Vigo y hasta hoy se han realizado cientos de inmersiones en busca del tesoro: en 2011 se identificaron 6 pecios más relacionados con la batalla.  Aunque del oro, ni rastro. En la bahía de Rande, además del puente colgante está la isla de San Simón que hoy es día es muy bonita pero antiguamente fue un hospital de leprosos y un campo de concentración.

Por otra parte, Julio Verne era amigo de Sanjurjo Abadía, precursor del submarino: su aportación fue el primer sumergible lanzatorpedos que puede verse expuesto en el Museo del Mar de Vigo. Isaac Peral se basó en su invento para su submarino.

Monumento a Julio Verne "tuneado"

Monumento a Julio Verne "tuneado"

Para terminar el día, compré un billete de ferry en el puerto (4,5€ I/V) con el fin de visitar en la otra orilla el municipio de Cangas de Morrazo, que forma parte del área metropolitana de Vigo. Quizá os suene este barco por la carátula de la famosa película española Los lunes al sol con Luis Tosar y Javier Bardem que fue rodada en Vigo y obtuvo en 2002 cinco premios Goya así como la Concha de Oro a mejor película en el festival de San Sebastián. 

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Carátula de la película española Los lunes al sol

Este municipio de las Rías Bajas cuenta con 38 playas, varias de ellas galardonadas con la bandera azul. Tiene un agradable y colorido paseo en la costa donde observar las barcas ancladas en su puerto. Pero si callejeas por la ciudad verás algo que aunque interesante, es tan feo que acoge el sobrenombre de “feísmo arquitectónico”: edificios con poca armonía entre sí, algunos bastante descuidados, con mucho musgo y azulejos de colores. El Feísmo, también presente en otras localidades gallegas se define como el conjunto de “infraviviendas, construcciones, infraestructuras u obras humanas con alto grado de mediocridad que degradan de modo alguno su entorno”.

La costa de Cangas de Morrazo

La costa de Cangas de Morrazo

 

feísmo

Feísmo arquitectónico

Para terminar con nuestra visita por Vigo, el enorme gran parque o Castro, por su ubicación nos da una panorámica de toda la ciudad y de la ría pero además nos va contando la historia de Vigo. Se conservan unas viviendas celtas que nos muestran su pasado prerromano, la fortaleza amurallada nos lleva al siglo XVII y los anclas de los barcos nos recuerdan la batalla de Rande. Un lugar perfecto para pasear un domingo por la mañana y despedirse de Vigo desde las alturas.

Parque do Castro, un pulmón verde en la ciudad de Vigo

Parque do Castro, un pulmón verde en la ciudad de Vigo

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