Islandia

Qué ver en ISLANDIA en una semana

Ganesh en Islandia

Qué ver en Islandia en una semana

Siento decir que una semana para viajar por Islandia no es suficiente, doce o quince días, en cambio, sería lo óptimo. De acuerdo, ¿entonces por qué escribo este post sobre recorrer Islandia en una semana?
Porque es lo que hice yo, y porque opino que las personas con pocas vacaciones también tenemos ganas de viajar a lugares diferentes. Sólo hay que saber aprovechar bien todo el tiempo que disponemos, como os voy a contar a continuación.
Los que cuentan con pocos días en Islandia, tienen una ventaja en verano y es que ¡no se hace de noche! Por eso pueden viajar por la isla durante toda la jornada sin preocuparse de que se les pueda echar la noche encima.
Si además de pocas vacaciones, dispones de poco dinero, tengo otra buena noticia. Una vez pagados el vuelo y el coche de alquiler, apenas gastarás dinero en el destino a pesar de ser un país muy caro –a excepción de la gasolina, claro-.
Existe la opción de traer la comida de casa (los sobres de pasta con salsa deshidratada vienen muy bien), o acudir en Islandia a los supermercados Bonus, son fáciles de reconocer porque su logo es un cerdito con cara de estar colocado. Ahí los precios son similares a España. En el aeropuerto conviene cambiar algo de dinero (una pequeña cantidad, es muy habitual pagar con tarjeta) y alcohol: hay mucha diferencia entre los precios de la zona sin impuestos del aeropuerto y los de las tiendas autorizadas para la venta de bebidas.
En cuanto a pernoctar, los campings son muy buenos: además de situarse en parajes preciosos, disponen de comodidades como cocina, wifi, duchas… A menudo no hay nadie para cobrarte. En su lugar hay una caja para dejar el importe de la noche de camping, así de leales son los islandeses. En el caso de que sí esté presente el dueño, tan sólo te pedirán lo equivalente 1100 ISK, unos 6,8€. El cálculo mental de divisas es sencillo para los españoles. Como 1€ equivale a unos 161 ISK, podemos simplemente “pensar en pesetas”.
Los precios de alquiler de vehículos son bastante elevados, yo lo reservé con Islandia Tours (con ellos la suma del importe del vuelo y del vehículo era menor que si lo reservaba por separado). Además me dieron un cuadero muy completo que narra por zonas los lugares de interés, así como un mapa de carreteras detallado. También disponen de autocaravanasa buen precio.

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Día 1: El Círculo de Oro

Después de haber dormido en Keflavik (la ciudad que hay junto al aeropuerto) nos dirigimos a la zona denominada como El Círculo de Oro. Aquí está el parque nacional de Thingvellir, que se incluye en la lista de la UNESCO de patrimonios de la humanidad y fue el lugar donde se encontraba el parlamento de Islandia, el primer parlamento del mundo. En la zona podemos ver la catarata de Öxarárfoss; Flosagjá, una grieta llena de agua turquesa y la pequeña capilla. En el parque se separan las placas tectónicas americana y euroasiática.
A continuación visitamos los surtidores de agua naturales de Geysir. Más o menos cada diez minutos el geiser de Strokkur expulsa agua hirviendo a una altura de 25 metros. También se encuentra aquí la tienda de souvenires más grande que he visto en la isla en donde me llevé una decepción por el elevado precio de los preciosos jerseys islandeses, los “lopapeysa”.
De aquí nos fuimos a Gullfoss, la catarata que más me ha impresionado en Islandia por su belleza.
Ya fuera del Cículo de Oro, fuimos a ver la cascada de Seljalandfoss, mide 60 metros de altura y se puede rodear… pero mejor con un chubasquero.
Terminamos el día acampando frente a la catarata de Skógafoss.

strokkur

Geyser de Strokkur

Cascada de Gullfoss

Cascada de Gullfoss

cascada de Seljalandsfoss

cascada de Seljalandsfoss

camping skogafoss

Acampando frente a la cascada de Skógafoss

 

Día 2: Playas negras, icebergs y glaciares

Recomiendo comenzar el día con un café potente, éste es el día más intenso del viaje y a su vez, el más espectacular. La playa de arena negra de Dyrhólaey merece la pena por su surrealista imagen. A pocos kilómetros de Vik hay una playa muy curiosa por sus columnas de basalto (Reynisfjara). Después nos esperaban kilómetros y kilómetros atravesando campos de lava cubiertos por un musgo grisáceo. Todo esto acompañado de una luz irreal, como de plató de cine, que hace que el lugar pareciera de otro planeta.
Llegamos a Skaftafell, que además de tener unos de los campings más bonitos que he visto nunca, conduce a diferentes senderos para visitar la cascada de columnas basálticas de Svartifoss. Aunque la mayoría de los turistas den media vuelta una vez alcanzada la cascada, os recomiendo encarecidamente seguir adelante para tener unas vistas realmente impactantes de una lengua del glaciar Vatnajökull, el mayor glaciar de Europa.
De camino al camping de Höfn paramos en el lago Jökulsárlón para ver icebergs. Como ya eran las 12 de la noche, pudimos disfrutar a solas del espectáculo: aves a sus anchas, trozos de hielo impactando contra el agua… y si tienes suerte puedes ver hasta focas. Si llegas a tiempo, junto al lago hay un chiringuito donde contratar al momento excursiones en barca por el lago para ver estos animales.
Ese día dormimos en el camping de Höfn. Aunque llegamos a altas horas de la noche, la zona del comedor estaba abierta y a una temperatura agradable. Hasta se habían dejado la música encendida. A partir de ahí cada lugar en el que acampamos, iba superando en comodidades al anterior.

dirholaey

Aquí estoy yo mirando el paisaje de Dirhólaey

Cascada de Svartifoss

Cascada de Svartifoss

Lengua del glaciar VatnaJökull

Lengua del glaciar VatnaJökull

jökursárlon

Icebergs del lago Jökursárlon

 

Día 3: Stafafell y Seydisfjördur

Despues de tanto coche, se agradece estirar las piernas en la caminata de Stafafell para ver las montañas de Lonsöraefi que adquieren tonalidades de colores. No dudes en tumbarte en el mullidísimo musgo, habrás deseado acampar ahí.
Para saltarnos el noroeste de la isla e ir directamente al norte, tomamos el atajo que hay en Öxi para terminar en el pueblo de Seydisfjördur. Por el camino se pasa por impresionantes parajes y puede que veas renos, nosotros vimos una manada de ellos. Si andáis mal de provisiones, podéis parar en el supermercado Bonus de Egilsstadir… nosotros tuvimos que detenernos a la fuerza porque pinchamos una rueda. Los lugareños nos ayudaron a cambiarla, ¡qué majos son los islandeses!
Seydisfjördur es un pueblo muy auténtico de casitas de colores en donde llegan los barcos provenientes de las Islas Feroe. Llegamos con tiempo para disfrutar del pueblo y tomarnos una cerveza El Grillo en el bar del mismo nombre. El Grillo hace referencia a un barco español que en la Segunda Guerra Mundial fue robado por los nazis y posteriormente hundido por los islandeses. El barco sigue en su sitio.
Por supuesto, el cámping de Seydisfjördur era fantástico… y no nos pidieron pagar.

MINIMUNDO Islandia

Minimundo de Staffell

un reno

Un reno islandés

Seydisfjördur

Seydisfjördur

 

Día 4: Jökulsargljúfur y ballenas en Husávik

El cuarto día fuimos al parque natural de Jökulsargljúfur donde nos quedamos boquiabiertos ante las cataratas de Selfoss y la de Dettifoss (ésta además fue el lugar de rodaje de la primera escena de la película Pometheus). De camino al lago Myvatn nos paramos en las solfataras (azufre) de Námafjall Hverir. Cómo no, nos embarcamos en Husavik para ver ballenas, encontramos montones de ellas pero únicamente pudimos ver sus lomos y sus colas (50€). Hay gente que tiene suerte y las ha visto saltando. También recomiendo pedirse un plato de Fish & Chips en el puerto, el lugar más barato es un restaurante que se llama como este plato (9€).
El final del día fue mágico: en una colina de Husavik vimos sumergidos en agua termal una especie de atardecer que no llegaba a concluir. Para llegar a este lugar hay que conducir por la calle principal de Husavik dirección al camping, nada más pasar las piscinas municipales se gira a la izquierda y cuando se llega a una fábrica, hay que subir por la derecha cuesta arriba y otra vez a la derecha y a la izquierda. Vale, no son más que una especie de bañeras de agua caliente, pero es el mejor lugar para ver el sol de medianoche. La gente viene aquí hacia las doce de la noche con cervezas para disfrutar del espectáculo.

Cascada de Selfoss

Cascada de Selfoss

Solfarata de Námafjall Hverir

Solfatara de Námafjall Hverir

ballena jorobada

La cola de una ballena jorobada

Sol de Medianoche

Sol de medianoche en el verano islandés

 

Día 5: Lago Myvatn, catarata de Godafoss y Akureyri

El quinto día estuvimos por los alrededores del lago Myvatn: el cráter de Viti de colores azulados, la cueva de Grjótagjá con agua a 50°C en su interior y las formaciones de lava de Dímmuborgir –aunque este último si vais mal de tiempo, en mi opinión puede eliminarse de la ruta-. Después nos dirigimos a la fotogénica catarata de Godafoss, que se da un aire a la de Selfoss y a continuación a la segunda ciudad de Islandia, Akureyri. Una ciudad costera respaldada por montañas. Casitas de colores, una extraña iglesia muy vikinga y el parque botánico más septentrional del mundo pueden verse en esta pequeña población (17.000 habitantes).
Como íbamos bien de tiempo, condujimos hasta Hvammstangi, un pueblo que parece norteamericano en el que pueden verse focas. El camping es espectacular pero hay unos seres que descansan aquí desde hace tiempo…

Laguna del crater Viti

Laguna del cráter Viti

lago fosforito

Un lago fosforito

Akureyri

Akureyri, la segunda ciudad de Islandia

cementerio

Cementerio integrado en el camping de Hvammstangi

 

Días 6 y 7: Reikiavik y fin del viaje

Visitamos la encantadora y animada ciudad de Reikiavik y salimos de fiesta en su famoso “Rúntur”.
Curiosamente, en el camino hacia la capital de Islandia los diferentes paisajes se iban sucediendo como si el país nos estuviera haciendo un resumen del viaje como despedida. Nos alojamos en el Bus Hotel y de ahí fuimos a ver si la “rúntur” –la farra nocturna de los fines de semana- era tan salvaje como lo pintan. Ni qué decir que no recuerdo ni cómo volví al hotel. Reykjavik parece de pronto una ciudad en fiestas, todos los bares abren hasta altas horas y las calles están llenas de gente festejando: no parece haber ningún islandés que se quede en casa. Un bar más barato que el resto, es el Prikid. Está en la calle principal y su logo es un gallo rojo.

Si os quedan fuerzas después del rúntur, recomiendo una visita por la capital islandesa: una encantadora y original ciudad con mucho estilo. Lo más llamativo es la enorme iglesia Hallgrímskirkja que puede verse a 20km. Delante de ésta hay un monumento a Leif Eriksson, explorador vikingo que descubrió América 500 años antes que Colón.
Puntos de interés: el nuevo auditorio, un edificio que ha acaparado múltiples premios de arquitectura; el paseo marítimo con su famoso monumento que representa una barca vikinga y los lugares de aguas termales.
Aunque no me dio tiempo, me hubiera gustado zambullirme en las aguas termales de Laugardalslaur y, sobre todo, la playa caliente de Nauthólsvík: una media luna de arena que se mantiene caliente gracias a las aguas termales (18-20°C).
En Islandia hace frío, pero con tantos lugares de aguas termales se lleva mucho mejor.

iglesia reykjavik

Iglesia de Hallgrímur y monumento a Leif Eriksson, hijo de Erik el Rojo

reykjavik

Paseando por Reikiavik

Prikid

Graffiti de la costrosa zona de fumadores del Prikid

 

Qué llevar a Islandia si se va de acampada (verano)

Artículos de refugio: tienda de campaña, plástico para debajo de la tienda, esterilla y saco de dormir apto para 0°C

Ropa (evitar el algodón): un cortavientos impermeable, un forro polar, dos camisetas térmicas de polyester, un pantalón cómodo para andar, varios pares de calcetines, mudas, jersey gordo y pantalón cálido y cómodo para cuando se está quieto en el lugar de acampada, botas-deportivas, sandalias, guantes, toalla, gorro, gafas de sol y un conjunto de ropa de persona normal para cuando salgas de fiesta en Reykjavik.

Varios: cámara de fotos, cargador de coche, navaja suiza, tarjeta de crédito (con la de débito no te dejan sacar el coche, es obligatorio presentar la tarjeta de crédito), taza, plato, cantimplora, neceser, botiquín, reproductor de mp3, altavoces (no se puede contar con conectarlo al coche), crema solar, cinta americana, pinzas y comida (embutidos envasados al vacío, sobres de pasta/arroz/sopa, leche en polvo, galletas…).

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