Italia

Comacchio, la Venecia de los pobres

gondoleros

 

Cuando llegué a Comacchio apenas vi gente por la calle. Era domingo y probablemente los lugareños habrían estirado las horas de sueño. Además el tiempo tampoco animaba a salir a tomar gelatos por alguna de sus callejuelas. De pronto salió el sol y las calles se llenaron, pero no venían de remolonear en la cama. El punto más concurrido de Comacchio había sido hasta ese momento la iglesia de extraño campanario en donde se estaba haciendo una colecta para un vecino necesitado.
Construida sobre trece islas, la llaman “La Venecia de los pobres”. No tiene la grandeza de la capital véneta, ni su arquitectura, ni sus paseos prohibitivos en góndolas. Tan sólo encontramos jubilados que reman como hobby, sin ánimo de lucro.  Pero tiene su encanto y nunca lo encontrarás masificado.

 

arcadas

El pórtico del Loggiato dei Cappuccini con sus 143 arcos que albergan el museo Manufattura dei Marinati

Comencé mi paseo por Comacchio en el museo-laboratorio la Manufattura dei Marinati para conocer la cultura material de esta localidad dedicada al procesamiento de la anguila. Antiguamente (y en la actualidad)mucha gente trabajaba en la pesca y manufactura de este pescado pues Comacchio carece de tierras apropiadas para el cultivo. Los hombres se pasaban meses y meses en el mar en busca de este tesoro (por eso sus mujeres tenían fama de ser muy fieles). Algunos lo hacían de manera ilegal y utilizaban los fonicinini -un tipo de arpón-, en ocasiones eran arrestados. Hoy en día las anguilas se pescan en las lagunas cercanas, y en esta fábrica pasa de ser un humilde pescado a un producto gourmet muy codiciado por la zona.

 

Anquila

Anguila en conserva

Pero Comacchio se desarrolló mucho antes siendo un punto importante para los comerciantes que viajaban por ríos y mares y fue uno de los pueblos productores de sal más importantes de la Edad Media tardía. La ciudad actual está llena de bonitos puentes e iglesias. El Trepponti, con sus imponentes escaleras fue diseñado en 1630 como puerta marítima monumental de la ciudad. Si entramos por aquí al pueblo, llegamos rápidamente una plaza bordeada por un canal, donde se encuentra el antiguo mercado de pescado. 

 

canal de commachio

 

Cruzando el puente de Sbirri, a la izquierda, se puede admirar el Palazzo Bellini, un elegante edificio del siglo XIX, y visitar el Museo della Nave Romana, un museo situado en las antiguas cárceles  de Comacchio. Un barco mercante romano de los primeros años del Imperio (finales del I a.C.) fue descubierto en las afueras de Comacchio en 1981. Se hundió junto a lo que es actualmente la costa aunque en la época romana este lugar se encontraba bastante más mar adentro. Como rápidamente se cubrió de arena, su carga se ha conservado durante 2000 años, y ahora se pueden contemplar muchos objetos que transportaba como los efectos personales de la tripulación: ropa de cuero, utensilios de madera, balanzas, vajilla, lingotes de plomo y objetos de madera. 

 

ancla romana

El ancla de la nave romana

sandalias romanas

Las verdaderas sandalias romanas

Frente al museo se encuentra el antiguo hospital (Ospedale degli Antico Infermi) construido en un estilo clásico. A la derecha, siguiendo la ruta caminando entre tranquilos canales  se puede llegar al centro donde se encuentra la Torre del Reloj. Si giramos a la derecha  podemos llegar a la catedral de San Cassiano del siglo XVII, junto a la curiosa torre del campanario cuya silueta domina el paisaje urbano. Pero al final, lo mejor es perderse sin rumbo entre sus calles y canales.

 

torre san cassiano

La Torre de San Cassiano

Además de ver la ciudad caminando, también se puede hacer en góndola. Estas pequeñas embarcaciones de fondo plano se utilizaban como medio de transporte entre sus habitantes hasta hace unas décadas. Hoy en día se encuentran amarradas desde marzo a octubre cerca de laVenecchia Pescheria, listas para navegar a lo largo de la ciudad.

 

anguilas

Acompaño a un pescador a por anguilas

 

Es la hora de comer, y lo que toca probar aquí es, cómo no, la anguila. Creedme, está muy buena aunque pueda dar un poco de repelús al principio. Para ello fuimos en nuestro coche de alquiler hasta el humilde restaurante Valle Campo porque éste se encuentra un poco alejado, en una zona natural en pleno delta del Po. Por aquí pescan la anguila y hacen excursiones para conocer cómo era la vida de los pescadores y para avistar aves. Aquí conocimos al personaje que más recordaría del viaje. Se trata de un hombre que admitía sin complejos haber sido un fonicinino (los pescadores ilegales de anguilas) y un “Tombarolo”, aquellos que saqueaban antiguas tumbas etruscas que se encuentran en la costa: era un cultura acostumbraba a pasar al otro mundo con sus objetos personales y joyas.

 

Giovani el tombarolo

Giovani el tombarolo

 

Caseta de los guardianes del mar que tenían que pasar temporadas sin luz ni calefacción

Caseta de los guardianes del mar que tenían que pasar temporadas sin luz ni calefacción

isla para cazadores de patos

Islote artificial para cazadores de patos

restaurante valle campo

De camino al restaurante Valle Campo

 

Etiquetas: , ,

14 comentarios

Deja un comentario

Comentario: Puedes usar las siguientes etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>